7 jun 2010

THE SMASHING PUMPKINS- MELLON COLLIE AND THE INFINITE SADNESS


Los jóvenes de todas las épocas siempre buscan expeler todas sus frustraciones, desbocarse en declaraciones que hablan sobre sus expectativas y sus miedos y valerse de alguna función artística para que el mundo lo sepa. Sin excepción desde mitades del siglo XX, a través de concepciones pictóricas, cinematográficas o musicales, las emociones de la juventud son plasmadas en retratos muy brillantes o muy mediocres de su existencia. Y la melancolía e infinita tristeza combinada con rabia impositiva noventera del grunge es un reflejo más de esta expresión tan necesaria en el hombre para que sea escuchado.

Toda la pataleta melancólica con aires de osadía proviene de un Billy Corgan norteamericano encerrado en profundos deseos nihilistas que, a través de la música, logró poner en evidencia el inconformismo de muchos jóvenes como él que apoyaban la incertidumbre del estado de sus cosas en aquel momento. No sólo en Chicago se vive esa tristeza.

CUATRO TRISTES CALABAZAS

Y es que eso venía desde los mismos comienzos de los 90s, solo hay que recordar su primer single "Tristessa", y algunos lloriqueos rabiosos del Siamese Dream, trabajo de los Smashing Pumpkins, representantes fuertes del final de la era grunge, que bajo el mando de Billy lograron establecer un conjunto que se refugiara en una especie de manifiesto existencial de 28 canciones que dieron vida a su trabajo más reconocido, Mellon Collie and The Infinite Sadness.

Las Calabazas listas para el éxito

A pesar de una desmedida adicción de tenerlo todo bajo su control y mando, Billy Corgan, después de asfixiar a su tropa con su megalomanía workaholic esta vez bajó la guardia y cedió momentos creativos al resto de su banda, el guitarrista James Iha, la bajista D'arcy Wretzky y el controvertido baterista Jimmy Chamberlin. Al unísono aplastaron calabazas y crearon ruidos monumentales de aire épico con la grabación de este trabajo en 1995, repartiendo el trabajo de almacenar las canciones entre los ensayos en garajes y el estudio profesional, todo bajo supervisión de dos productores, Flood y Alan Moulder, grandes contribuyentes de la causa melancólica.

Y eso que el ambiente se encontraba en tensión alta con un panorama poco alentador en el interior de la banda, Iha y Wretzky recién separaban cobijas luego de su relación sentimental, Chamberlin estaba colinchado con las jeringas y las botellas y Corgan sufría depresiones continuas y estados de ánimo muy variables, que lo llevaron a adoptar un nuevo look con su calva prominente y su emblemático buzo negro con la palabra Zero en el frente. Más nihilista hacia dónde.


LA CÓLERA DULCE DEL MELLON COLLIE

Octubre fue el mes señalado para el lanzamiento de un álbum doble, que sin esperarlo fue uno de los más exitosos de la década con 16 millones de copias vendidas largo y ancho del orbe, nominaciones múltiples a Grammy -con un solo premio, mejor performance hard rock con "Bullet with Butterfly wings"- y el aval de toda la crítica que se desparramaba en elogios mientras la gente se dedicaba a comprar el trabajo. Al fin el éxito global tocaba las puertas del mundo triste y complejo de Billy, superando las explosiones comerciales que dejaron antecesores como Nirvana o Pearl Jam.

Uno de varios premios en 1996

Pero el Mellon Collie no es un trabajo ligado directamente al grunge, el asunto musical es mucho más evolucionado y parte de dar apertura a distintos sonidos que pueden provenir de otras corrientes como el pop, algo de folk, el metal y hasta las orquestaciones. Variado y rico en muchos de sus temas, el álbum pasa de una tristeza sin reversa a una furia sin piedad, de la guitarra en una sola toma hasta overdubs de grabación con setenta tomas, de la voz dulce, muy lullaby de Corgan a sus momentos más coléricos, y de un Cd a otro, que con una repartición de a catorce temas busca un trabajo conceptual que no va en orden cronológico, y que propone la desazón y la esperanza en simultánea, con una dominancia de la incertidumbre emocional durante casi todo el álbum.

LA FRÁGIL RABIA

Aquel estado de impotencia rabiosa se refleja desde su primer sencillo "Bullet with Butterfly Wings"en el que Billy, aún con pelo encima, se pone su Zero en el pecho y sostiene su discurso en su eterna situación de fragilidad agobiante: 'Despite all my rage I am just a rat in a cage', frase que resume la idea de gran porcentaje del disco, donde esa opresión voluntaria se manifiesta con cada frase herida de sus líricas. Fue la última aparición de Corgan con compañía capilar en un videoclip de corte oscuro dirigido por Samuel Bayer, que se ubica en una mina con la banda en el centro y muchos de los personajes sufren frágiles bajo la aparente máscara de una profesión ruda y de mucha fuerza, los mineros encerrados en la jaula de tierra, que de algún modo también sufren los rigores existenciales de Corgan.



Y no es el único ejemplo de realidad furiosa: "Jellybelly" con sus guitarras casi metaleras es un aneurisma musical sucio donde la esperanza es tragada por la Bestia y no queda nada; en tonos de garaje muy alternativo "Here is no Why" reniega sobre una juventud vacía y sin propósitos; el genial destrozo musical que suscita ese bullicio furibundo de "Fuck you (an ode to no one)" que en posición de ataque destruye cualquier visión romántica de la vida; y se encuentra aquel vacío poético de su último tema sonado en USA, "Muzzle", que una vez más insiste en el tema del insignificante sentido de la existencia en el universo, una postura juvenil con la que muchos jóvenes del momento llegaron a identificarse.


LA MELANCOLÍA QUE DA FAMA

Enero de 1996 es el momento que encumbra a los Smashing Pumpkins: El lanzamiento de "1979", su segundo single, es el referente directo para comprobar que los chicos de las Calabazas estaban alejados del concepto grunge y era hora de replantear el sonido. Con el uso de samples, los beneficios de la tecnología y las iniciativas de Corgan y Flood en la producción, el último de los 56 temas propuestos para el álbum tuvo un cupo de salvación como colero, y curiosamente terminó siendo la canción más exitosa del grupo con números Uno rondando en listas, casilla 12 en Billboard, ventas muy beneficiosas para el grupo y un ejercicio de darle cabida al pop sin lastimar su propuesta original. Aquí Billy se remite a la nostalgia con su nuevo look de cabeza pelada en un video dirigido por Jonathan Dayton y Valerie Faris que muestra las incidencias de un grupo de muchachos que saben que no hay etapa más aburrida que la adolescencia y por lo tanto deben refugiarse en el placer de romper las reglas para no caer en el tedio y el vacío absoluto, algo que seguramente vivió el vocalista, y que recuerda sin cariño y sin agitación, más bien como un lamento.

Portada del single 1979

Y es que la melancolía tiene que hacer parte vital de este trabajo doble, pues si uno escucha el Intro, titulado como el álbum, damos pie a una tristeza inmediata con una tonada de piano realmente hermosa que despista al incauto y hace creer que el trabajo es puro soft rock; y los tempos pausados se acentúan en "To Forgive" con puro nihilismo de tragedia lenta donde el futuro no existe y los ánimos son gélidos pero la musicalidad es magnífica; los arpegios limpios de la guitarra lo confirman en "Stumbleine", que a pesar de su dulzura revelan un estado de veleta sin oriente, de juventud desesperanzada, de unos sueños que se pierden en un océano condescendiente que ahoga miles de penas juveniles.

UN ZERO A LA DERECHA

Pero su esencia grunge no podía dejarse de lado y su siguiente golpe en sencillos es un verdadero chirrido maravilloso, "Zero", la palabra himno de su gira posterior al lanzamiento de su disco, es protagonista en este ordenado berrido de guitarra manipulada tecnológicamente y que Billy llegó a llamar 'cybermetal' sin dejar de tener esos tonos grunge. Un video estéticamente provocador dirigido por Yelena Yamchuk, la novia ucraniana de Corgan en aquel entonces, con una fiesta elegante de estilo romano donde los Smashing son el grupo invitado y los asistentes se deleitan de forma morbosa y un tanto macabra y las miradas de los Pumpkins son intimidantes. Mientras todos se contagian del depravado y bien logrado momento musical, Corgan se desahoga en su distorsión vocal con analogías como 'Emptiness is Loneliness, and loneliness is cleanliness and clealiness is godliness, and God is empty just like me'.



La inconformidad y el enorme sinsabor de juventud no paran: "Where boys Fear to tread" abre el CD dos, es oscuro y hostil, trágico y asesino de amor, pura agresión bien fabricada; "Bodies" mantiene esa postura infernal (que en algún momento se vería con pasajes del álbum Machina) y es aquella fuerza detractora del amor, solo hay que escuchar la frase 'love is suicide', que tanto repite don Billy; "Tales of a Scorched earth" sigue despedazando recintos con potencia más metalera y en medio de su voltaje apocalíptico anuncia el caos emocional, 'because beyond my hopes there are no feelings'; y en una de esas grandes piezas de cabeceo desmandado y con un buen manejo entre momentos iracundos y otros más lentos, "X.Y.U." son siete minutos de una chica demente que quiere acabar con el universo y que llama al dolor, 'I hurt where I can't feel, I feel where I can't hurt". Pura potencia asesina o pura asesina en potencia, lo cierto es que estos temas pueden despertar todo el animalismo para el pogo y son aptos para el desmadre en vivo.

IDILIOS NOCTURNOS

El tercer single del trabajo es un experimento triunfal que construyó Billy Corgan junto a la Orquesta Sinfónica de Chicago, con impecables acuerdos de cuerdas y la creación de un híbrido orquestal pop rock que caló bien entre la audiencia y que marcó pauta de variedad musical en el doble álbum. "Tonight Tonight" impresiona por varios factores: Evidentemente el musical, con grandes juegos de redobles, cuerdas muy bien afinadas y limpieza en la ejecución orquestal; en el lírico, donde al fin Billy le da una licencia al optimismo y se redime de culpas para finalmente entregarse a su amada y culpar a la noche como su benefactora; y en el video, de muy buena factura, laureado, premiado y apreciado por propios y ajenos, con una referencia directa al Viaje a la Luna de Georges Melies, técnicas de cine mudo, telones y vestuarios acertados para recrear, y el ingenio de los mismos directores de "1979", Dayton y Faris listos para el aire fantasioso de comienzos del siglo XX donde un Zeppelin llega a la luna, donde los paraguas son armas que eliminan marcianos, donde Corgan, Iha, D'arcy y Chamberlin se visten a la moda antigua y se suben a las nubes para tocar el sabor de la gloria que les ofrecía su momento más virtuoso.



Los momentos idílicos son la contraparte a ese fatalismo triste de otras canciones, y aquellas atmósferas revitalizan un poco el espíritu del álbum en zonas de respiración musical con arreglos y trucos de producción. "Cupid de Locke" es un ensoñador tema repleto de arpegios y voces dulces, puro soundtrack angelical que se da un permiso para hablar de las diabluras de Cupido; "Galapogos" mantiene la misma suavidad, esta vez con el apoyo percutor de Chamberlin, y hace referencia musical a tiempos de canciones suyas como "Disarm", el amor esta vez es tema central no como un sinsabor sino como una oportunidad; "The Arms of Sleep" es un precioso coqueteo con el folk, en guitarras acústicas que sucumben al delirio del amor y a dejarse llevar por el pálpito que implora por Vida, una vez más patrocinados por la noche; "Beautiful", en tonos bastante pop y con uso de loops tiene coros de D'arcy y por momentos parece ronda infantil que se remite a verlo todo bonito; "By starlight", casi cerrando el álbum es una canción crepuscular en todo el sentido de la palabra que se esconde lentamente con el sol mientras aquel joven repleto de frustraciones y cuestionamientos llena sus vacíos con puro amor estelar.


INFINITA TRISTEZA

La tragedia que vivían las líricas de Corgan nunca se hizo realidad a través de su filosofía nihilista un tanto suicida, sino a través del exceso. En plena gira Mellon Collie and the Infinite Sadness Tour para el mes de julio del 96, las parrandas post-concierto del baterista Jimmy Chamberlin y el teclista de apoyo Jonathan Melvoin eran de tal voltaje que finalmente quemaron y fundieron las neuronas del músico de sesión en una sobredosis que combinó heroína y alcohol, y que produjo el deceso de Melvoin y la expulsión del grupo de Chamberlin -además de un arresto por posesión de drogas-, un fuerte golpe para la continuidad del tour y la actitud para seguir grabando material. Como reemplazo y sin mucho bombo llegaría Matt Walker. Las Calabazas fueron Aplastadas por aquel shock emocional.

Los Smashing sin Jimmy Chamberlin

Esta fue la razón por la que el último video promocional de los Smashing solo tiene a los tres miembros restantes, "Thirty Three" cuenta sin la presencia de Jimmy, y con toda la melancolía compleja del caso, donde la batería no tiene participación y el protagonista es un dulce y pesaroso piano, en un complejo juego de metáforas y discursos confusos que son tan extraños como su video, hecho en técnica stop-motion con imágenes de los Smashing en diferentes lugares y algunos cuadros bizarros que finalizan con una recreación de la carátula del álbum, una mujer envuelta en una estrella, ideas de la pareja Corgan-Yamchuk, y con la que cierran su ciclo audiovisual dentro del proceso Mellon Collie. Cabe anotar que las ilustraciones del cuadernillo del Cd son magníficas en su tono surrealista y vienen del genio creativo de John Craig, quien también había intervenido en el diseño de carátulas para Rod Stewart.


LOS DESAHOGOS EXTRAÑOS DE CORGAN

Aquellos matices líricos complicados y cercanos a la poesía y al onirismo tuvieron peso en piezas como "Thru the Eyes of Ruby" que se remonta al amor pero de una forma un tanto clásica, con el anillo como símbolo vital para una relación y con la inocencia como premisa para un amor puro y sin tentaciones, y la canción de desarrolla de forma elegante y progresiva, con pausas y momentos agitados, en un tratamiento muy pulido; el mismo tratamiento que recibe "Porcelina of the vast Oceans", casi una suite de nueve minutos con varios cambios de ritmo que navega tranquilamente en las aguas líricas de Corgan, quien tiene como aliado incondicional al mar para ahogar sus dolores y difuminar su futuro en la tranquila marea, un tema de corte muy distinguido que se cuela entre la agresividad rockera para brindar un poco de sosiego.

Billy Corgan es un Zero a la derecha

Y esas rarezas que no caben ni en un lado ni en el otro, punto abonado para el conjunto, por ejemplo con los sonidos de clavesín y el sonsonete de ronda infantil que trae el metafórico "We only come out at Night" con los murciélagos rondando toda la canción, amantes de la soledad, de la noche y aptos para aparecer en contadas ocasiones y extraer un poco de sangre del mundo exterior; y también el muy cyber "Love", que se acerca más a las bandas de rock industrial y nos habla de un amor bastante sintético y distorsionado entre efectos de voces y una producción que intoxica el sonido con flangers, una canción de amor confuso, manipulador e idealista en simultánea, infestado de deformaciones electrónicas dignas de un Marilyn Manson.


EL ARRULLO FINAL

Otra característica que vale mencionar son sus canciones de cuna, que son los cierres de los dos CDs, primero con una composición de James Iha cantada por él mismo, "Take me Down" en un tono muy arrullador hace un llamado al amor y espanta los demonios de Corgan, es la ternura en pasta que parece concebida para otro álbum de otro artista; "Lily (my one and only)", un poco cercana al country combinada con canción infantil, que mantiene la premisa del amor, y esta vez con nombre propio a quien dedicarlo; y el bello lullaby "Farewell and Goodnight" en el que intervienen las voces de todos los integrantes del grupo y es un arrullo final que brinda serenidad y certidumbre, la convicción del rescate de la inocencia entre tanta melancolía, la forma más sublime de embellecer la infinita tristeza.

Portada del sencillo Bullet with Butterfly Wings

Con el tiempo este trabajo doble vendería más copias y se convertiría en referente obligado sobre el desarrollo de la escena alternativa de los noventas, y el grupo cambiaría de estilo, de miembros y de atuendo, y darían más cabida a los elementos electrónicos abandonando esa templada furia que ofrecían sus instrumentos básicos. Pero el factor desesperanzador de muchas de las letras de las canciones finalmente salió derrotado por el idealista arrullo de un buen disco que le ganó la batalla a la tristeza. Mas no a la nostalgia que hoy día invade a muchos seguidores de aquellos Smashing Pumpkins, quienes no han vuelto a publicar un disco tan sentido y compacto como este Mellon Collie and the Infinite Sadness.

26 may 2010

LAS ALTERNATIVAS DE ALICIA

¡Cuidate del Galimatazo, hijo mío!
¡Guárdate de los dientes que trituran
Y de las zarpas que desgarran!
¡Cuidate del pájaro Jubo-Jubo y
que no te agarre el frumioso Zamarrajo!
Este es un fragmento del famoso poema de Lewis Carroll titulado Jabberwocky, de lenguaje intrincado, sin sentido, pero con toda la inspiración épica de cualquier cuento sin cabeza cuerda. Y esa es precisamente la magia que ofrece el recurso literario de Charles Lutwidge Dogdson, nombre de pila de Carroll, quien utiliza la locura y la imaginación sin límites para dar vida a sus personajes complejos y a sus locaciones fantásticas.

Una Alicia atormentada por los naipes, visión de Lewis Carroll en su libro

A partir de la conexión de dos publicaciones, Alicia en el País de las Maravillas (1865) y A Través del Espejo (1871) que incluía el poema Jabberwocky, Lewis Carroll creó un imaginario de animales parlantes, reinas de Corazones malvadas y monstruos pseudomitológicos que vivían entre los sueños de una niña que sabía que aún no existía la televisión y que debía recurrir a la creatividad para magnificar sus paseos en el río Tamesis en Inglaterra. Tal tramo de neuronas desparramadas en imaginación han sido objeto de inspiración de múltiples artistas, directores de cine y músicos para comprobar a través de otras expresiones que el País de las Maravillas podía ser real mientras se reflejara en sus obras.

Y si hablamos de cine no alcanzamos a hacer mención absoluta de sus versiones, es un verdadero itinerario cinematográfico con distintos ojos: Obviamente una de las más nombradas es la siempre candy versión animada de Disney en 1951 de Clyde Geronimi y Wilfred Jackson, está uno de los primeros cortos experimentales en el cine con Cecil Hepworth y Percy Stow en 1903, la setentera interpretación de la mano de Dudley Moore y Peter Sellers en 1972, o la voz felina de Whoopi Goldberg y el paso de Pete Postlewhaite en 1999 en el filme de Nick Willing. Son referencias mil que pueden confundir tanto como los mismos poemas sin sentido de Carroll. Pero esta vez, el centro de atención va a ir a dos versiones personales y alternativas de esta muchachita de inquieto cerebro.

El ratón naufraga en la 'isla capilar' de Alice

La primera es ese surrealista recorrido que recrea en 1988 el genio checo Jan Svankmajer con su visión personal de la rubia en Neco Z Alenky (conocida como Alice en Occidente), con el recurso del stop motion como bandera y con un imaginario de corte creepy, revoltijo de fósiles y muñecos un tanto macabros, pero siempre con el corte travieso y divertido que impone Svankmajer en sus filmes y cortos.

La historia se mantiene fiel en su estructura básica, con personajes insignes como el conejo apurado, la reina corta cabezas y el sombrerero y la liebre en la fiesta del té. Al ser tratado en animación cuadro a cuadro los movimientos de los personajes se hacen un tanto inquietantes, además de contar con diálogos mínimos, pues la intención primaria es desarrollar la acción sin tanto discurso. Alicia es una niña que apenas musita unos siete u ocho parlamentos durante todo el filme, (Kristyna Kohoutova es la intérprete), pero su mirada curiosa y su voluntad de inocente convencen al espectador de que ella es sencillamente un instrumento de imaginación mientras los desequilibrados sujetos del filme se encargan de darle fuerza a la locación y a la acción.

Una muñeca diminuta y una llave gigante


Un diseño sonoro totalmente construido a partir de la postproducción, entre sonidos de llaves, mares de lágrimas, pocillos rotos y voces claves en algunos individuos como el "Voy tarde" del Conejo Blanco o "Córtenle la cabeza" de la Reina de Corazones. El sonido ambiente original se esfuma en el montaje y todo se convierte en efectos sonoros. Además de una construcción narrativa bastante particular en la que interviene una boca en plano cerrado afirmando o recalcando cualquier parlamento, como por ejemplo el personaje en acción, "¡Mary Ann, trae mis guantes de inmediato!" y la boca aparece, "Dijo el Conejo Blanco". Esta boca de verbo redundante va a servir de narradora 'innecesaria' durante toda la película.



Además del interesante juego de tamaños donde la gigante Alicia debe desplazarse en casas a escala y torcer su columna en incómodas locaciones adaptadas al estilo Gondry para que parezca inalcanzable en tamaño, o la diminuta Alicia que se convierte en una muñequita tranquilamente diseñada en la casi extinta Fábrica Nacional de Muñecos para poder pasar portezuelas o nadar en su propio mar de lágrimas. Aquí se confirma que las maravillas no requieren tamaño para producir estupefacción.

La liebre de Svankmajer, aderezando el reloj


Y su bestiario es un conjunto completo de esqueletos, fósiles de animales inexistentes, anfibios vestidos de frac y rostros macabros que rinden pleitesía a la reina y son perfectos para ser ornamentos del propósito siniestramente divertido que se trae Svankmajer en su película. El aserrín es la sangre nada noble de los integrantes del país de las maravillas, y eso resalta en un conejo que tiene abiertas sus entrañas y debe recurrir a ganchos para que no salgan sus intestinos materializados en madera triturada. Una macabra fábula disfrazada de cuento infantil que se cuela entre las mentes retorcidas de los adultos. Aquí viene la pregunta de si Alicia (el libro) no es sino un manifiesto psicotrópico que llegó por accidente a los niños cuando debía dirigirse al camino de los convulsionados ya crecidos.


Una Alicia Victoriana en un mundo que no es suyo. O si?


La segunda historia es la más reciente (y muy famosa) versión de Tim Burton, que termina siendo una visión alternativa del asunto Wonderland. Comenzando por el repertorio de orden gótico de don Burton, quien es encantado mostrando árboles marchitos, seres de características únicas en el mundo y parajes a los que no se llega ni en cohete, en un filme 2010 que combina elementos de los dos libros de Carroll, en fusión de historias y con la inclusión de personajes como la Reina Blanca, los gemelos tweedledum y tweedledee, y el impresionante bandersnatch.

Aquí Burton se desparrama en lucimientos visuales mezclando imágenes reales con los beneficios del 3D y el mundo digital, grabando en un estudio vomitivo por culpa de un verde intenso necesario para la manipulación en computador, y con el apoyo de caras conocidas del espectáculo como el siempre ingenioso Johnny Depp (El Sombrerero Loco), la fiel Helena Bonham Carter (Reina de Corazones), la joven Anne Hathaway (Reina Blanca), y la incursión de la australiana Mia Wasikowska como Alicia. Todos ellos trabajando sus neuronas más imaginativas para poder crear aquel país irreal y hacer su mejor esfuerzo por convencer al público.

La Reina de Corazones no sufrió de gripa porcina. Tiene los cerdos a sus pies.


El argumento se adelanta en el tiempo y propone una Alicia de 19 años que regresa a Wonderland después de muchos años y se reencuentra con sus viejos amigos y enemigos, esta vez con la misión de derrotar al monstruo Jabberwocky que aterroriza la población y permite el gobierno tiránico de la cabezona Reina de Corazones , para así devolver el trono a la justa e inofensiva Reina Blanca. Con el rescate de antiguas locaciones, frases y secuencias del primer libro pero con el objetivo del segundo, se desarrolla esta sarta de sucesos repletos de ilusión, personajes parlanchines, juegos del bien y del mal y lugares poco comunes en la geografía de nuestras mentes.

Y porqué es una versión alternativa? Pues a pesar de mantener un libreto que mantiene la propuesta inicial de Lewis Carroll y no pierde la esencia del libro, el traslado a una Alicia de 19 años que se desenvuelve en la época victoriana de Inglaterra es la muestra de un inconformismo a vivir con los estándares de su sociedad y con el peso de una juventud vivida por obligación, lo que la lleva a la búsqueda de un escape a través de un mundo paralelo. Se alcanza a identificar el mundo real y la vida de Alicia en éste, su nexo con su padre, su rechazo al matrimonio y sus propósitos para el futuro. Aquí el país Maravilloso sirve como método de reflexión y lección para afrontar su propia realidad con el coraje con el que logra enfrentar al Jabberwocky. La cosa no pinta tan de cuento infantil, esta es una mirada a la llegada de la madurez.

Uno real, el otro digital. El Sombrerero y El Gato.


Entretanto en Wonderland se recalca la locura como un valor, ningún personaje cuenta con la cordura como cómplice, todos son producto del escape de la rutina agobiante, todos sufren y gozan en medio del delirio de las flores hablantes, de los castillos gigantes y de los campos de batalla reforzados en losa de ajedrez. Hasta la misma oruga que tan sabia parece, se refunde en su narguila alucinante esperando a convertirse en libre mariposa. Y la prueba fehaciente de locura la tiene el Sombrerero, de quien se afirma que por trabajar con exceso de mercurio distorsionaba sus ideas y las convertía en pura enajenación pintoresca, cosa que también parecía suceder con los sombrereros reales de la época.

Y los elementos que conciernen a ornamentar el filme son impecables: Un vestuario victoriano intachable, una Reina de Corazones con un atuendo tan malvado como ella misma, un Sombrerero tan loco en su atavío como él mismo, y unos fondos digitalizados muy familiares a las tonalidades Burtonianas, con sus mustias ramas de árboles escondidos, parajes de tinte oscuro y fantasioso y personajes de forma definida y origen indefinido. Soldados con marcados rasgos de juegos de mesa y engendros gigantescos con matices mitológicos dan cierto aire medieval al asunto y nos llevan a una época tan antigua como fabulosa, donde el recurso de lo inimaginable era válido hasta para los incrédulos.


Lo cierto es que en las dos versiones alternativas (y en muchas otras no reseñadas aquí sobre Alicia) el factor común es la falta de cordura y la cabida al albedrío de lo retorcido mediante recursos visuales muy válidos -stop motion por un lado, animación 3D y chromas por el otro-, y personajes que contribuyen a hacer de este trastorno colorido una verdadera travesía por la magia que nos puede alienar de forma amable para olvidarnos del tiempo y del espacio real. Esas preocupaciones hay que dejárselas al Conejo Blanco, que no puede dejar de mirar su reloj.







11 may 2010

D'ANGELO - VOODOO


Pareciera una ofrenda a los dioses oscuros que tanto se sienten sobre la removida Haití, o algún rezo de carácter seductor para atrapar a las víctimas transeúntes. El título de este trabajo viene gracias a las influencias raizales que se quieren mantener vigentes en pleno 2000 de tanta identidad refundida, y de aquellos cantos que, aunque parecieran siniestros, no son más que loas invocando la fuerza mágica de sus benefactores a través de cantos ceremoniosos que involucran los elementos vocales afro con mucha vehemencia.




Y el sacerdote que hace realidad con magia musical estos sueños de seducción es Michael Eugene Archer, más conocido como D'Angelo, representante del neo-soul norteamericano que llegó para invadir los oídos de los sensibles desde su debut en 1995 con su Brown Sugar, de gran éxito, pero que llegaría a consolidarse con aquel magnífico ensamble plasmado en Voodoo, en plena apertura del siglo XXI. Los dos trabajos se convirtieron en referente directo para reconocer la escena del R&B de los últimos tiempos.


UNA TROPA INDISPENSABLE

Tres ingredientes son absolutamente imprescindibles en el desempeño como ser humano de este vocalista de voz extrañamente sutil: El levantamiento de pesas, la marihuana y el hacer música. Siempre han sido parte de su trinidad, y entre mancuernas, humo y acordes logró impulsar una carrera de refinación que sorprende a propios y ajenos del género (que lo digan Clapton o Rick Rubin). Y dos individuos son importantes para su desarrollo como lo fue el D'Angelo conocido en la época, su personal trainer Mark Jenkins, y su mano derecha en composición Questlove, ni más ni menos que el insigne baterista de The Roots.

Los Soultronics en pleno tour del álbum Voodoo

Los componentes en talento a agregar fue una sociedad de músicos llamada Soultronics, una especie de supergrupo que respaldó en estudio y en vivo la creación de este trabajo y entre los que se cuenta al tremendo trompetista Roy Hargrove, el bajista Pino Palladino, el tecladista James Poyser, un pequeño monstruo de guitarra y bajo llamado Charlie Hunter y el mismo Questlove en los tambores. Artífices ellos de esa masa funky reposada en suaves cadencias que jugaban con el tempo y cometían errores a propósito para hacer las canciones más 'humanas', en un producto final de alta calidad con un Bajo que manda la parada y unas voces en overdubbing que parece un coro multicolor de la voz de D'angelo invadiendo todos los parlantes del mundo sin mayor esfuerzo.

Uso de samples, de técnicas análogas para grabar, de trucos de romper el tempo en la batería para despistar al enemigo, de voces celestiales en falsetto que llamaban no precisamente para rezar sino para seducir, fueron efectivos para terminar vendiendo 300.000 copias la primera semana de lanzamiento y convertirse más adelante en multiplatino y ganador de Grammy en el 2001 como mejor álbum R & B y tener la canción "Untitled (How does it Feel) como mejor interpretación masculina de su género ese año. Sin duda, los rezos voodoo convertidos en trece canciones le sirvieron a D'Angelo para tocar la gloria.

TARTAS MUSICALES REFLEXIVAS

El primer intento por mostrar su fuerza influída por sus tiempos de infancia pentecostal es el single "Devil's Pie", una tarta lírica de tentaciones y pecados que acosan y destruyen lentamente a los afamados del hip hop y su industria materialista, una bomba gastronómica espiritual que pone en reflexión los peligros de dejarse seducir por el sabor letal del dinero y el exceso. Un buen mensaje que no logró figurar en altas posiciones (N 69 en listas Hot R&B Airplay), tal vez por su marcado beat hip hop, tal vez el más urbano de este álbum con gran cantidad de samples y la mano amiga de DJ Premier en la programación. A pesar de su pegajosa cadencia la gente estaba esperando sabores más sofisticados y apacibles.

Portada del single "Devil's Pie"

Los temas reflexivos y de orden espiritual logran crear equilibrio en el álbum de D'Angelo entre tanta sed de mujer y cuerpo que hay en otras canciones. En el funky soul de "The Line" se llama a pasar el límite después de conocer la adversidad y aferrarse a Dios para superar los siempre presentes obstáculos de vida. En otros tonos de jazz latino con congas, trompeta y guitarra, la pieza "Spanish Joint" no nos incita a buscar algún resquicio de producto hidropónico de Corinto, Valle, sino a buscar la salida de la oscuridad a través de la luz y desprenderse de un pasado poco amable. Y a través del funk ponderado y elegante, con un sobresaliente trabajo en instrumentación, sin apuros, hay muestras optimistas que esperan por el ansiado día en "Greatdayindamornin/Booty", intentando romper con la cotidianidad de los aburridos soles de calendario y esperar por el comienzo de un nuevo mundo con un clima más optimista. Y para completar con gratitud su cultura afrodescendiente, un homenaje a la tradición raizal con "Africa", dedicado especialmente a su entonces hijo recién nacido Michael, y con arreglos de percusión tribal simple y efectiva y campanas tubulares que pueden remitirse a cualquier ritual ancestral practicado en Tanzania o en Malí, en aquel continente desconocido y mágico que contrasta su alta riqueza geográfica con su desigualdad social.

SEXO POR LADO Y LADO



El hip hop sigue siendo parte de la búsqueda por figuración, y "Left & Right" es la siguiente propuesta. Una tropa de respaldo lírico compuesta por Redman y Method Man (además de una breve intervención en percusión vocal de Q-Tip), hacen de este tema una reuníon de estrellas del fraseo que acompañan el murmullo inusual de D'Angelo en un golpe de bombo de poder muy funk, pero con el propósito contundente de hacer bailar a quien lo oiga, además de una lírica que invita al contoneo de las caderas femeninas , en un coqueteo lujurioso al mejor estilo del maestro Prince, fuerte influencia de las composiciones del artista. La canción logró dar buena demanda, pero aún no escalaba hasta los números de privilegio (70 en listados Billboard).

Las cuotas lascivas están a la orden del día como contrapeso al material de caracter espiritual, y el sexo es oxígeno para que mantenga vivo el flow este Voodoo: El tema que abre el disco, con un bajo instigador de bragas abiertas en un paraje perfecto para calentar pieles, "Playa Playa" es muestra de fino erotismo musical acompañado por la muy engatusadora trompeta de Roy Hargrove y una instrumentación impecable, aplauso que merecen gente como J Dilla, Raphael Saadiq y Questlove en producción. Otra muestra de bastante crédito por su legado (Prince) es "Chicken Grease", que parece que hubiera traído al genio de Minneapolis para su interpretación, pues su melodía y letra está untada por todos lados sin ser suya propiamente, aquí el funk bailable de movimientos impuros y de descaro elegante está presente mientras D'Angelo se apodera de un fraseo rápido y tremendamente nostálgico por los ochentas.



Pero tal vez la mayor contribución indirecta de Prince a este trabajo es el muy exitoso "Untitled (How does it feel)", en esta balada soul de pura tinta lasciva que tiene la cadencia de Questlove en un platillo y redoblante que desnuda lentamente, mientras Raphael Saadiq va erizando pieles con su finísima guitarra y D'Angelo se revienta en sensualidad absoluta de voces en falsetto invocando a su amado Prince, y obviamente llamando a todas las chicas para que sientan el poder de su lírica cautivadora y su cuerpo escultural reflejado en un videoclip controversial que se encargó de mostrarlo bien dotado y bien listo para ser apetecido por la prensa amarillista y por el click lujurioso de muchas chicas que le dieron Play a su video en peticiones a canales de televisión y a la siempre permisiva internet que todo lo puede. Además de un valor agregado como fue la grabación en estudio del tema mezclado de una sola vez, con todos los músicos contribuyendo al tiempo a hacerlo en vivo, pura reminiscencia a los grandes clásicos. Cuerpo modelado, lírica concupiscente, acordes exquisitos y un triunfante puesto N 1 en listados de R&B Airplay y 25 en el Hot 100 de Billboard, además de un video miles de veces reproducido, hicieron de este sencillo su más grande éxito en su historia discográfica, y hoy todavía se recuerdan sus gimoteos placenteros listos para alborotar la líbido de las chicas que lo escuchan (y lo ven).

UN POCO DE CORAZÓN

Entre tanto erotismo virtuoso, este hábil heredero de Marvin Gaye y Prince no puede dejar de lado el tema amoroso, y de aquí se vale de un par de piezas que buscan reivindicarlo ante la imagen de sex symbol y demostrar que también tiene su corazoncito, "One Mo Gin" es la abreviación de 'One more time, Again', que en un R&B de buenos arreglos con influencias del delta blues clama por perdón de la chica que le ha dicho No alguna vez y espera su nuevo chance para situarse en la privilegiada posición de tener pareja. Y en otra exquisita pieza con uso brillante de bajo y guitarra simultáneos por parte de Charlie Hunter, con toda la instrumentación lista para el deleite, "The Root" contrasta la efectividad alegre de su música con el golpe melancólico de su lírica que habla sobre el desamor, el castigo de la fémina con el rechazo que golpea justo en la raíz del corazón del desangrado amante que sufre de múltiples tormentos y que transmuta en un desahogo musical muy bien logrado.



Pero para dejar de rogar y dar la oportunidad al amor de comportarse de manera benefactora, el cuarto single del trabajo reivindica la posición del sentimiento en "Send it On", un llamado a la fé y la honestidad para conservar el afecto. Coescrito entre Luther Archer (hermano del artista), D'Angelo y su novia Angie Stone en las sesiones de estudio en Nueva York, cuando recién salía a la luz su hijo Michael en 1998, se inspiró en una canción idealista, de valor por su familia y de optimismo ante su nueva etapa como padre. Esta vez su tonada es un neo-soul muy tierno con acercamientos a las antiguas melodías de Al Green, y un tratamiento delicado de guitarras, trompeta y coros en falsettos que parecen arrullos ilusionados. El tema rondó el lugar 30 de listas en Airplay, pero no obtuvo tanto éxito como su antecesor "Untitled".

Con el éxito que arrastró este Voodoo los distribuidores decidieron que no había quinto malo y publicaron un último sencillo, "Feel Like Makin' Love" con un bajo y una batería más incisivos y dinámicos en su funk, dando un toque mucho más urbano y suelto al adulto contemporáneo original de la canción de Roberta Flack. Curiosamente, la composición inicial de Roberta habla de mujer a hombre y se escucha en tonos idílicos, de parte de D'Angelo y su tropa no hay nada que hacer con la directa incitación al placer a través del cuerpo, pero es el perfecto cierre de singles que conjuga algo de amor, algo de sexo, y una pizca de idealismo. No fue nada exitoso en listas, pero no por falta de méritos, pues el ensamble es impecable y el trabajo de vocales es funcional y agradable. Solo hay que ver sus interpretaciones en su Voodoo Tour con el colectivo Soultronics para confirmar la calidad de su trabajo, mientras recolectaban firmas y hacían adeptos a la oposición de la violencia callejera.

D'Angelo poniendo corazón y actitud al Voodoo Tour

La vida personal de D'Angelo no fue a favor suyo después del tremendo suceso que causó su disco: Las drogas, el complejo de ser más considerado como sex-symbol que como músico y el mareo del éxito lo llevaron a un retiro de la escena, tal vez un canto voodoo en reversa que empañó su carrera de desazón. Sin embargo, superar su trabajo entre los artistas contemporáneos del género está bien difícil, después de dar una clara muestra de pedigrí musical con toda la refinación del caso, con todo el líbido estimulado, con todos los valores recalcados, y con un profundo amor por la música que es indudable y que lo hace memorable. Se espera que con un nuevo cántico ancestral Voodoo transmutado en neo-soul D'Angelo vuelva a hacer de las suyas.

23 abr 2010

PLACEBO: UNA BATALLA GANADA


La faena de esta lucha universal se remonta a un recinto no tan amplio, no tan triste, con un aire de refugio de ponencias sociológicas o exhibiciones del último producto para descontaminar el planeta, un Corferias discreto de frialdad que acoge a unos repitentes y a otros novatos en el asunto de recibir a unos londinenses dispuestos a eclipsar al sol con su batalla musical, y restregarle a la luna su grandeza melódica, los Placebo listos para un nuevo combate, uno que llegará a competir con los mismos astros.

Con mesurados aplausos por asistencia no tan numerosa, la oleada de celulares y cámaras fue insistente a pesar de la falta de muchas manos que no cundieron las localidades, tal vez el empresario del concierto no pudo destapar el ansiado cognac y sollozar alegre en su piscina de utilidades, sino conformarse con un espectáculo que le ha dado para resolver gastos de primera mano y pensar en vacaciones en Tahití para un siguiente show. Lo que no afecta para nada la calidad de la función, pues desde su inicio se tenía previsto un sencillo pero efectivo muestreo de calidad musical, juegos de luces, ayudas visuales, y la euforia que producen los temas benéficos para la salud mental de muchos seguidores de este medicamento rockero llamado Placebo.

Pero antes debía figurar la banda invitada nacional. Y se está haciendo cada vez más frecuente ampliar el campo bilingüe -menciónese idioma inglés- a las ondas musicales nacionales, ya no es exclusivo del metal, el rock se apodera con varios exponentes de esta tendencia (The Hall Effect, The Mills, The Black Cat Bone). Y como si salieran de algún garaje surgido de los coqueteos entre el alternativo y el brit pop aparecen los V for Volume, de la mano y de la voz de María José, quien ha dejado de cantar metal por un rato (también es miembro de la banda Fractal Flesh) y esta vez ofrece unos vocales más ceñidos a las políticas del rock and roll, fuerte pero no gutural, sentido pero no sensiblero, con una pequeña gama de fans en localidad platino que portaban gritos de aliento para los teloneros del evento.

Los cinco miembros del V for Volume intentaron subir los niveles de temperatura del público son su más reciente producción Providence, que en forma de EP voló por los aires de platino para gusto de algunas manos azarosas, y ofrecieron temas como "Cheap Universe" o "Bruce Lee", e incluso alguna cita del famosísimo libro de Mario Puzo, el Padrino que le dio tantos millones que el papito no le pudo dar al escritor, y que de pronto les sirve de forma providencial a los muchachos de este grupo para que puedan vender las mismas copias que esta obra. Media hora de apertura de sonidos que calentaron a algunos y que aquietaron a otros, una oferta nueva en el campo del bilingüismo rockero colombiano.

Fotos Concierto: Diego Manrique

Y después de la famosa espera entre el que abre y el que cierra, llegó la hora del comienzo con el final: El último hijo de Placebo es el protagonista de la hora y media de ruido sagrado de las noches de abril, Battle for the Sun fue la constante con su nueva sarta efectista, momentos de crescendo con violines y una alegría inusitada que no se nota en sus melancolías de antaño. Molko en una posición más adulta que en shows de calendarios amarillos no se desgasta en gestos extraños o conductas subversivas y se somete a su ejercicio vocal impecable en una facha de calle que no resulta extravagante, y que lo hace ver como una especie de adulto contemporáneo, mucho más maduro y moderado que en sus primeros tiempos.

Los temas más sonados de su experiencia 2009 son los encargados de la introducción, su dinámico "For what is worth", el repetido y coreado 'cenicero' del corazón achicharrado que se vive en "Ashtray Heart", y su épica y contagiosa seguidilla de palabras como plañidera sin futuro en la efectiva "Battle for the sun". Como en casi todos los shows, el gran exponente de la teatralidad es el tímido Stefan, quien en tarima se transforma en el guerrero gigante, fálico e imponente, que con su movimiento cautiva al público mientras estimula su instrumento con movimientos espasmódicos, en orgías subsecuentes de bajo y guitarra que iban cambiando canción por canción, en un frenesí de cuerdas que se estiran y se encogen junto al bailoteo de paroxismo de un respetable coloso que compone y descompone en esta batalla por el sol, en plena oscuridad bogotana.




De forma felizmente inesperada, Molko se desprende un poco de su aversión al pasado, de las ganas de olvidar su período con su antiguo baterista Steve Hewitt, y de las melancolías que ofrecían sus anteriores creaciones, y revive grandes escenas musicales con clásicos del corte de "Every You Every Me" (aunque con un poco de distorsión incluída, cortesía de sus nuevas inclinaciones sonoras), o el siempre sentido y tristemente hermoso "Special Needs", además de una genial interpretación de un tema que se coreó sin reparos, "Meds". Brian le da un descanso a los artificios novedosos y regresó por un momento al tan apreciado pasado glorioso que lo envolvía en esa oscuridad tan intimista, tan 'passive agressive'.


Ya no está un Steve, llegó el otro, un Steve Forrest menos técnico pero más furioso con el asunto de los tambores y le impone cierta actitud punk a la banda, rápida, agresiva y digamos más histérica, adjetivos que invaden casi en su totalidad los más recientes cortes musicales de la banda, que claramente se exponen en ejemplos como "The Never Ending Why"o "Bright Lights", junto a guitarras envenenadas con cuerdas más carrasposas y adornos de samplers con tonos menos industriales y un poco más orquestados, además de un line-up de fondo que acompañó con guitarras, bajo, synths y violines la velada de desenfreno nocturno.

El bullicio impuesto con los nuevos aires de Placebo no hace que pierda esa grandeza, la actitud de Stefan, la voz de Molko y los acordes antiguos permanecen en joyitas para cantar a berrido herido como "Song to Say Goodbye", retomar el comienzo de la década con la frialdad que puso a brincar a más de uno en "Special K", o retorcerse en un delirio de agresividad feliz sabiendo que viene el amargo final del concierto, un "Bitter End" listo para recrear la soberbia de un grande que va ganando la batalla en el escenario.





Después de un único encore, no había otro remedio que dejar al público extasiado con un revival de sus sucias pero fascinantes texturas industriales que tanto se desprenden de una canción como "Infra-red", perfecta para llamar ambulancias y pedir auxilio por las féminas que pierden el aliento con cada estrofa. Y el majestuoso cierre repleto de distorsiones, momentos de cacofonía ideada magistralmente, esa opacidad metálica que trae su conjunción de luces, amplificadores, pantallas, energía y brutalidad de "Taste in Men", la gloria por la batalla triunfante en redobles y cuerdas incesantes, la androginia imperante de Brian Molko, la coreografía sugerente y desenfadada de Stefan, el traqueteo salvaje de Steve y sus tatuajes invasores, todos reunidos para demostrarle al sol, a la luna y al sistema solar completo que ellos son los dueños de las constelaciones por cada noche que se desahogan en improperios fascinantes de buena música. Placebo, una vez más, ha ganado la batalla astral.