13 nov 2010

EL TOQUE DE MASSIVE ATTACK


Evadiendo el frío de capital achacosa, el azar nos trae un coliseo que se torna cálido al contacto de las almas que claman por una de las pocas experiencias de trip hop en las entrañas colombianas. Bristol se sacude desde la lejana Europa y aterriza en las ansiosas mentes que esperan por una vivencia sensorial única e irrepetible.

Son dos internacionales listos para acudir al llamado trip hop, Martina Topley Bird y Massive Attack son los artífices de la espera nocturna. Mientras la ansiedad se carcome las neuronas del público ávido, Zhada es la cuota colombiana que ameniza el introito de este ritual religioso. La vocal Carolina Gaitán agita sus cuerdas vocales en simultánea con su larga falda blanca, trémolos movimientos en español que digieren melodías densas de lenta cadencia y algunos matices pop. "En noviembre" o "Eres hoy" hacen parte del corto repertorio que les deja bien librados en la antesala de los foráneos.

Íntimo. Un show personal, particular, de grata impresión es el que se guarda bajo el brazo (y bajo el afro) Martina Topley Bird, londinense de exquisita garganta que expone en un formato sencillo su corta pero eminente discografía como solista. Esta morena en traje de noche que balbucea con hermoso descaro algunas frases en español hace digna exhibición de sus canciones en forma minimalista, sin más ingredientes que su teclado, su caja de ritmos y su voz.

Foto: ViVa

"Valentine" es su carta de presentación inicial, muestra de su segundo trabajo The Blue God. De la nada, con chasquidos, tarareos o gemidos melódicos extrae en loops canciones completas que con el uso de su caja de ritmos logra, es una exposición de creación que juega perfectamente entre lo análogo y lo digital. Los traqueteos sencillos en repetición se conjugan con su indiscutible voz negra y sin mayores artificios logra conquistar un público que no conoce a fondo su repertorio pero que lo acepta de forma inmediata.

Infaltable debía ser su pieza más conocida en Colombia, "Sandpaper Kisses", trabajada en una especie de Unplugged analógico de murmullos combinados con su teclado y su maravilloso tratamiento de la palabra cantada. La interactividad con el público se hace notable en los descoordinados coros de "Da da da" donde las voces asistentes se enredaban en 'dadadeos' y Topley Bird navegaba con calma en su mar de lirismos. Pero tal vez uno de los momentos gloriosos fue su versión del tema de Tricky "Overcome", con menos oscuridad y más inocencia, con menos artificios y más naturaleza orgánica,recordando que su voz contribuyó grandemente a la difusión del trip hop en los noventa.


Extraído videoteca MissMoonLive

El cierre solista de Martina lo tuvieron los temas "Poison", poción que intoxica de modo benigno los oídos del respetable en una interpretación limpia y menos letal que la canción de estudio, y "Too Tought to Die", canción que llevaba todo el veneno que le quedaba faltando a la anterior con la incursión de la guitarra eléctrica y los alaridos melodiosos que estremecían los espacios del Coliseo en un sonido, que, a pesar de su deficiente acústica, salió airoso en la entera presentación de esta sobresaliente voz inglesa.

Foto: Burroteca

La hora del Ataque era precisa. Los parlantes estaban listos para producirlo en masa, sin prejuicios y con las luces como arma letal de hipnosis. "United Snakes" es una salida de diez minutos que confronta con velocidad y sonido de la actual década, un vértigo extraño que asoma de su reciente trabajo Heligoland bajo el liderazgo de 3D Del Naja que en sus murmullos narcóticos se carga mensajes políticos, oscurantistas o sugerentes. Llega la adrenalina en slow motion, Massive Attack.

Si como telonera hizo bien la tarea, como compañera del show principal no estuvo nada mal. Encargada de la textura femenina en varios de los pasajes del último disco, Martina vuelve a la carga con una impetuosa interpretación de "Babel" y otra más sensitiva en las luces trippy de "Psyche" dos de los últimos tracks del reciente trabajo de Massive. Pero su principal compromiso en dejar en alto el nombre de la banda fue con su impecable versión de "Teardrop" donde el registro vocal le alcanzó de sobra para estar a la altura de Elizabeth Fraser. Momento clave en el coro comunal, el público se funde en aquel lento clásico del trip hop.

La cosa se va poniendo oscura, como le gusta a los amantes de esta densura melódica. Tan oscura que se aparece en el escenario el gigante Daddy G con su voz subterránea para asestar uno de los más geniales golpes de su discografía con "Risingson", donde los bajos son los mandamases envueltos en clásico dub fusionado con ese trip tan fuerte que ahoga cualquier superficie y sumerge los cuerpos en profundidades sonoras. Las dos baterías en escenario contribuyeron a crear esta atmósfera de subconsciencia extasiada.

Luego aparece otra gran garganta, imprescindible para el complemento preciso en la participación vocal, toda una eminencia en la historia dub y reggae, el viejito Horace Andy que despaciosamente se abstrae en movimientos paulatinos y brinda unos minutos de felicidad con "Girl I Love you". Más adelante estallaría el clímax con el gran clásico "Angel", una voz reggae que se destruye armónicamente con las guitarras agrestes y el beat que anuncia el fin del mundo en cámara lenta, esa brutalidad parsimoniosa que llevó al éxtasis a tantos seguidores de este Ataque musical.



3D, como único miembro consecutivo en todos los trabajos de Massive Attack aportó su oscura cuota con "Future Proof" apoyado por su teclado analógico y evidentemente de su armamento tecnológico de respaldo. "Inertia Creeps" fue otro momento cumbre que se entrelazó con anuncios curiosos en la pantalla de fondo que proclamaba un Juanes abogando por la marihuana, una Natalia París disfrutando su desnudez pública, un Higuita glorificado en Wembley, o una Colombia libre de opinión, con un golpe estratégico en la producción del concierto que dio interactividad de un grupo que apenas balbucea el español con un público que agradecido se remontó en aullidos para demostrar que los latinos también disfrutan de los buenos viajes sonoros.

Foto: Burroteca

Hermosos momentos de nostalgia se vivieron gracias a la colaboración de la vocal Deborah Miller quien nos trajo a relucir piezas del primer trabajo de la banda, Blue Lines, con una emotiva interpretación de "Safe From Harm", corte encargado del primer Encore con un cierre brutal de guitarras e imágenes esquizofrénicas en la pantalla, y más adelante, con "Unfinished Simpathy", tal vez la canción de todo el repertorio más fiel a su sonido de los noventas, aunque con modificaciones tecnológicas que lo acercaban a la actualidad. Los aportes de voces femeninas siempre han sido claves en la discografía de los Attack, lastimosamente faltaron grandes complementos, Sinead O Connor, Sarah Jay, Elizabeth Fraser, Tracey Thorn y Hope Sandoval, cuyos temas no fueron parte del repertorio en vivo.

Foto: ViVa
Luego del primer receso, la concentración se basó en la reverencia al material 2010
y esos flirteos con la paranoia y el desasosiego como en "You were Just Leaving", mas adelante con Daddy G, Horace Andy, 3D en las voces y Martina en el teclado análogo, juntos para resolver el asunto en vivo de "Splitting the Atom". Y finalmente la pieza más parecida a sus buenas épocas del Mezzanine "Atlas Air", con una larga ejecución de trip hop felizmente intranquilo, esa inquieta y voraz forma de atacar al mundo sin prisa mientras se desgañita el resplandor de la pantalla y las luces y el cierre del segundo encore está repleto de pánico esplendoroso, esa felicidad nerviosa que nunca se quiere terminar al tempo del hipnótico ritmo.

El cierre se realiza con una pieza de museo perfecta para destruir el Coliseo con sofisticación dub, "Karmacoma" se apodera del ambiente entre el baile inocente y la grave voz de Daddy G, los fraseos conspiradores y recónditos de 3D, y el reposado ataque de las máquinas creadoras de ese perfecto caos en una versión muy moderna de ese estupendo clásico del Protection.


Extraído de la videoteca de Erick Salazar

A pesar de la carencia de buena resonancia de un espacio como El Coliseo El Campín y la pérdida de momentos vocales importantes de 3D por la dominancia de los bajos, el trip hop pasó el año en un espacio que no llenaba las expectativas de buen sonido. Muchas piezas de aquel engranaje quedaron fuera del setlist, pero las historias buenas generalmente se cuentan en menos de dos horas, tiempo necesario para que Massive hiciera de las suyas y lograra satisfacer un público que salió de las graderías convencido de haber visto un gran concierto, un toque de Ataque.

14 ago 2010

FUNKADELIC - MAGGOT BRAIN


Terminan los tumultuosos años sesenta agolpados en el colorido emborrachador de los hippies, en la expansión mental a través de los viajes ácidos propuestos por O' Leary y concentrados en una guerra repleta de la inmundicia que propone la sed de poder de USA sobre Vietnam. Comienzan los nuevos tiempos dentro de unos setentas que se traen la ansiedad por desprenderse de aquel vértigo que trajo la década anterior, pero que va a costar un par de años realizar. Entre los últimos zarpazos de genialidad post-psicodelia y de cierto espíritu hippie vivo en el aire junto a las nuevas búsquedas había una propuesta que tomaba forma en el vibrante y siempre atractivo sonsonete del funk, que empezaba a tomar fuerza para el primer lustro setentero. Por allí andaba Funkadelic.

George Clinton es un afroamericano amante de la experimentación con sabor, como si fuera una especie de Arzak cocinando su plato más exótico, y siempre bajo su mando y su tremendo line-up de a veces hasta 30 personas, se sale con la suya haciéndole la venia al funk pero incluyendo elementos del rock psicodélico y resquicios de soul y de gospel, y crea su propia sonoridad que denominarían como el P-Funk gracias al trabajo de dos bandas hermanas que él mismo inició, Parliament y Funkadelic, con nóminas muy parecidas pero bajo disqueras distintas y con ciertas diferencias musicales entre las dos. Con el bajo envenenado de puro deleite negro pero bajo la premisa de la experimentación y un tributo a la psicodelia ya maltratada por el mass-media para 1971, llega uno de los trabajos que logra esa hibridación inmejorable que pareciera de otro mundo y que no cabe en los historiales de la música como funk convencional. Solo hay que escuchar el título de este trabajo, Maggot Brain.

Los primeros tiempos de Funkadelic

Después de dos discos (Funkadelic de 1970 y Free your mind...and your ass will follow de 1971), es la hora de consolidar la propuesta que rescata las ondas psicodélicas del hippismo y el sudoroso pero sabio agite de la fusión entre el rock y el soul para la creación de siete temas que tienen claramente una fuerte influencia de Sly & the Family Stone en su salvajismo y de Jimi Hendrix en su vitalidad y virtuosismo espontáneo. Bajo el sello Westbound en julio de 1971 se publica el tercer trabajo de Clinton y su nómina, aquel Maggot Brain que sería producto de halagos por parte de la crítica, esa mujer que proviene de las entrañas de la tierra con su bestial gesto afro en la carátula es la señal del nuevo grito funky que quiere poner a temblar los cimientos del planeta.

George Clinton, un artífice musical de otro mundo

Pero para una digna interpretación de las canciones Clinton necesitaba de una tropa especial, y es aquella guitarra brutalmente expresiva de Eddie Hazel quien pone las cosas en el desorden deseado; agrega los teclados de un creativo y casi extraterrestre Bernie Worrell, dueño de esa patente extravagante en los sonidos de sus canciones; complementa con el indispensable maestro de cadencia en el funk, el bajo de Billy "Bass" Nelson, la guitarra rítmica de Tawl Ross, la batería de Tiki Fulwood, y los vocales de apoyo de unos antiguos compañeros de juerga microfónica en el antiguo grupo sesentero de Clinton The Parliaments, Fuzzy Hoskins, Calvin Simon, Grady Thomas y Ray Davis. Todos ellos listos para descargarse en una sensación ácida de desenfreno enajenado favorecido por las prebendas que brinda la exploración musical.

Y la primera experiencia sonora del disco es la más emocionante, un apasionado solo de guitarra que durante diez minutos se desfoga en lágrimas sensuales, en agitación cardíaca de desahogo, un Eddie Hazel compenetrado con su instrumento a mas no poder, "Maggot Brain" logra desenfundar el arma de la melancolía a través de unas cuerdas intranquilas que quieren sollozar su pena en LP, en compañía de un teclado sencillo pero ceremonioso y respetuoso del grito magnífico que proponen los dedos de Eddie. Cuentan viejas lenguas que al componer este tema Clinton le sugirió a Hazel que tocara como si acabara de enterarse de la muerte de su madre. Una sola toma en estudio y un espléndido ejemplo de virtuosismo son producto del imaginario, una pieza que hasta el mismo Hendrix envidiaría. Y no hay que olvidarse de la inclinación de arrepentimiento ecológico que se trae en su sentencia vocal Clinton, 'Mother Earth is pregnant for the third time for y'all have knocked her up' y aquí empieza a hacer mella aquel gusano cerebral que se trae el concepto del álbum, de secuelas ideológicas hippies.

Algunos lo comparan con Hendrix. Eddie Hazel toca "Maggot Brain"

Después de semejante éxtasis musical se vienen las piezas funkys del asunto. Primero con una amable y juguetona guitarra acústica que conjuga con muchas voces que nadan en el falsetto en "Can you get to That", de un tratamiento parecido al gospel donde buscan recomponer el mundo con líricas un tanto hippies como 'I once had a life, or rather life had me', hay una semblanza sobre el materialismo, la falta de cooperación y el maligno interés por el dinero. Se hace presente la voz de alguien más adelante indispensable para los dos proyectos musicales de Clinton, Garry Shider, que además revive esta canción como parte del repertorio original de The Parliaments en los sesenta que se titulaba "What you been Growin".

"Hit it and Quit it" es funk infectado por el tumor benigno del rock and roll, el dominio de los teclados de Bernie Worrell le imprimen todo el sazón al corte bajo el mandato de sus dedos y su garganta, pues es también el intérprete vocal de este tema que invita al cabeceo, sus escalas de blancas y negras bajan un momento de alguna galaxia ajena para promover el aire rocanrolero a la canción, reforzado por un solo de guitarra final que consolida su propósito, y es un ejemplo claro de la transición de la música desde los sesentas a la década siguiente. Esto es rock and funk.

Funkadelic no sería lo mismo sin los teclados de Bernie Worrell


La doctrina hippie es influencia en varias de las líricas de Funkadelic, tal vez el ejemplo más claro se siente en "You and your folks, Me and my folks", el llamado al equilibrio y la unidad a través de las vocales líderes de Billy 'Bass' Nelson quien nos dice 'If in our tears, we don't learn to share with your brother You know that hate is gonna keep on multiplying', un reflexivo reclamo a la envidia y una acogida a la igualdad que se espera desde cualquier frontera. Aparte de trabajar con la voz, Nelson toma su bajo y con notas muy sencillas y graves brinda funk puro y contundente, en complicidad de los coros 'Yeah yeah yeah' y del teclado de Worrell que por momentos juega al Rythm and Blues y por otros a tonos sueltos y castigadores, tan funkys como el resto de la melodía. Esto es funk and flow.



No habían propósitos netamente comerciales en este trabajo y no logró obtener la atención del público totalmente hasta un tiempo después de publicado. Tal como el maestro Hendrix nunca tuvieron un sencillo que los destacara en el mainstream hasta ese momento. Y tal como el maestro Hendrix tenían que componer una canción que llevara esa furiosa expresión guitarrera y esa locura colectiva que desprendían esas seis cuerdas endiabladas listas para azotar al viento, "Super Stupid" es puro rock sin prejuicio intoxicado de los mejores atributos musicales de Eddie Hazel en aquella Stratocaster que es un automóvil sin frenos listo para recibir el vértigo, y que va contando la historia de un drogadicto que va por lana y sale trasquilado, o mejor, que va por cocaína y termina 'enjeringado' cuando se da cuenta que ha comprado la droga equivocada, tal vez por andar con el 'gusano cerebral' tan metido en su testa. Y fue tan fuerte la atracción de este arrollador track que los Audioslave se arriesgaron a proponer su versión propia, pero no pueden superar uno de los momentos más grandes de este Maggot Brain gracias a esa venenosa y única forma de tocar la guitarra de Eddie Hazel.

El líder de dos mundos: Parliament Funkadelic

Durante los setentas y ochentas George Clinton se encargaría de convertir sus canciones, aparte de una incitación al baile funk, en puro divertimento con sus extraños juegos electrónicos, sus juegos de voces y sus pasajes hilarantes tanto con Parliament como Funkadelic. En "Back in Our Minds" suceden los primeros esbozos de esos ocurrentes ritmos, esta vez con el liderazgo sonoro de un arpa judía, unos vocales ebrios de dicha funky con Clinton y Tawl Ross, y un teclado que azuza con malicia junto a los bongos y al trombón en una melodía inusual para este disco, pero más adelante de tono más común para aquellas bandas del llamado P-funk. Entretanto la letra sostiene esa nostalgia hippie e invita a la conciliación y a hacerle el quite a la pelea, al diálogo y la paz, esa paz hilarante que siempre ha ofrecido el extraterrestre musical George Clinton.

El álbum cierra con una verdadera descarga,"Wars of Armageddon", la contraparte a los diez minutos iniciales del disco, pues mientras en "Maggot Brain" todo era melancolía y sollozo virtuoso, este es un desfile efectista donde circulan voces extrañas, un teclado en segundo plano que se inyecta furia a lo lejos, la guitarra que le brinda el aire de funk and roll, y aquella panfletaria pero divertida frase que dice 'More power to the people more pussy to the power more power to the pussy' cuando esa percusión tribal invita a no tener peinado, a inquietar los pies y a alienar la cabeza hasta que llegue el Armageddon.


Esta depravada alucinación de decibeles concebida por unos alienígenas de la música fue un ensamble impecable que se movió fácilmente entre la desfachatez lúcida del baile funk y la desvergonzada euforia del cabeceo rock, y que más adelante sería influencia clave para grupos como Living Colour, Primus, Faith no More o hasta el mismo Lenny Kravitz. Con la sustentación de sus performances en vivo que eran -y siguen siendo- todo un despliegue refulgente repleto de sabor, el proyecto Funkadelic, aunque no tan vocal y digerible como su hermano Parliament, trajo grandes cosas al mundo de la música y entre ellas, este 'gusano cerebral' listo para devorar neuronas y hacer saber al mundo que el funk tiene mucho de rock. Esto es funk and roll.

6 ago 2010

FIESTA VIVA! VIVA LA FIESTA!

Cuando se quiere vivir el desmán de la fiesta belga en terrenos bogotanos, hay que llamar a los Vive la Fete. El show que ofrece esta banda de electroclash es una descarga real de espectáculo, de glamour poco prejuicioso y de una comunión perfecta entre la distorsión de las guitarras y la refinación de los teclados. Agrega los gritos soberbios de su vocalista Els Pynoo más su desmandada y sexy forma de zangolotear su gigantesca figura y tendrás una parranda inacabable al mejor estilo europeo, todo en un escenario no tan reconocido pero sí tan plausible de jolgorios memorables como el Teatro Metro.

Los motores de la fiesta: Els y Danny

Els es la felina vocal elegante, que sin miedo alguno sacude su cuerpo para brotar soberbia lasciva y actitud punk ante tanta rimbombancia, de alguna forma sus gritos se remiten a los excesos vocales de Nina Hagen. Su colíder es el guitarrista Danny Mommens, quien aporta su cuota de onomatopeyas al micrófono y una guitarra que lleva veneno cibernético entre los efectos de su pedalera, y con suciedad ex profeso logra de algún modo convertir la distorsión en fashion. A la compañía en el bajo el hermano con sobrepeso de Robert Smith, Bart Buls, con ciertos aires góticos en su peinado y un traje totalmente negro; en los synths como si fuera extraído del manga la figura estirada de Roel Van Espen y sus dedos no tan prodigiosos, de hecho sufren de torpeza en algunos pasajes, pero tienen toda la toxina para hacer al público bailar; y por último, un baterista aderezado con las ventajas de la tecnología para convertir su herramienta en algo demoledor y contundente, el hermano perdido de John Lennon si vemos su rostro, Gino Geudens que completa la cuota del ensamble fiestero.

Fotos concierto: Gustavo Martínez -SHOCK-


Ya sobre el show hay que decir que el grupo es la total estrella, no hay mayores artificios de escenografía, las luces son sencillas pero se reparten bien entre los claroscuros y la tarima no es demasiado grande, el Teatro Metro es un espacio pequeño pero perfecto para este tipo de conciertos sin tanto renombre. Y las miradas de hombres y mujeres van a Els, por aquel magnetismo que produce su cuerpo de maniquí y sus convulsiones en escena, su pandereta que se mueve al mismo ritmo de sus pechos, y su atuendo atrevido en velo que es objeto de deseo ferviente en los machos y de envidia o de histeria (de la buena) en las chicas.

El repertorio se abre con todo un clásico en su discografía, "Nuit Blanche" en su tono más discotequero exige a las extremidades del público levantarse para no volver a caer jamás, y la gente entra en intimidad con sus éxitos rápidamente. Y de allí los synths comienzan a flirtear con reminiscencias ochenteras del estilo Yazoo o Jean Michel Jarre, y mientras tanto guitarra y batería, intoxicados de tecnología brindan tonos ácidos que transmutan los acordes rockeros en beats fiesteros.

El estallido de los teclados es mucho más eficiente en vivo que en sus discos de estudio, solo hay que escuhar la energía de temas como "Quatsch" donde Danny se desgonza en sus cánticos combinados con la premura de los teclados de Roel. O la brutalidad libidinosa en los gritos de Els diciendo "Tokyo" en uno de los momentos en los que los pies hicieron más desafío a la gravedad. Las luces mientras tanto crean sombras gigantescas en la pared posterior, la colosal rubia se devanea en sexuales siluetas. Y otro clásico asoma con su minimal tono en los synths "Mon Dieu" es sinónimo de Fiesta vívida, nada que ver con la reposada versión del CD, este es un Dios francófono que retumba todas las paredes y despierta todos los oídos entretanto la chica se saborea con sus 'bang bang' y sus coros fáciles de seguir, además de sus felinas onomatopeyas, gritos de guerra sexual.


También hay momentos en que la guitarra es protagonista: solo hay que escuchar el rebelde "Naive" que se repitió tres veces en escena, o "I'm a Guitar Hero" con espacio suficiente para que mostrara el poder de la pedalera y esa suciedad confortable en los solos y los arpegios; también hizo parte el cover de los Stooges de "I Wanna be Your Dog" que respetó sus bases y dejó caerse en la tentación del rock tal y como es.

Regalos vocales indiscutibles, escuchar los coros de "La Verité", cientos de cuerdas vocales acompañando por un instante a tal vez la canción mas bien tratada de todo el setlist, sin demasiado escándalo pero con una intimación envidiable. Tal cual como otro de sus clásicos del Nuit Blanche, ese "Noir Desir" oscuro y concupiscente, letal melodía de electroclash que obliga a cabecear hasta la última articulación.

Fotos concierto: Gustavo Martínez

Pero si la guitarra es protagonista en varias escenas, el teclado es el motor de la fiesta, nada que hacer, "Assez" es el perfecto ejemplo, un synth pop muy bien hecho donde los dedos de Roel deben exigirse hasta el cansancio y prolongar la juerga hasta el último momento de la canción y Els juega con su "na na na na". Y qué decir del cover de "Popcorn" que alguna vez popularizó Jarré en uno de sus tantos Oxygene, pero que es original de los 60s de un tipo llamado Gershon Kingsley, aquí vuelven esas blancas y negras a hacer de las suyas en particular digitación que cualquiera que haya escuchado música identifica aquí y en Caparnaum, los dedos bailotean al son de las memorias y la pandereta de la muñeca belga acompaña el ritmo, es la danza tecnológica que se viene de Bélgica.


Entre las últimas resonancias de aquella descarga en carnaval de teclas y cuerdas se rescatan otros dos grandes temas, uno que se oyó en muchas voces asistentes como el "Touche pas" una vez más con el liderazgo de la Pynoo en ese coro fragmentado de tres palabras que aunque dice No Tocar incita a todo lo contrario. Y esa tremenda pieza "2005" donde una vez más el teclado es parte clave y dominante de su recorrido y como lo demuestran sus shows, hacen perder esa sobriedad de sus pistas en cualquier iTunes y las transforman en joyas de energía en vivo, creando un portal magnífico de encuentro entre los teclados synth pop de los ochentas y las novedades electro de nuestra época actual.

Indiscutible el hecho de que los Vive la Fete despiertan cualquier cementerio, agitan cualquier protocolo y son el electroshock que necesitan muchos escenarios para vivir una fiesta con todos los ingredientes: Sensualidad, desparpajo, refinación y descarga. El jolgorio no quiere terminar, la fiesta se vive! Qué viva la fiesta!

27 jul 2010

AFRO FLOW DE SÁBADO

Entre rojos y naranjas en paredes y luces, aquella coloración nocturna abría paso para un ritmo más bien verde: La noche del reggae se une al proyecto Avenida Ciudad Rock que complementa los tres días de euforia del festival Rock al Parque con dos representantes reconocidos en el círculo del ritmo de ofrenda a Jah Rastafari, Sista Rastalina con su banda y el Dub Killer Combo, los dos muy diferentes pero muy parecidos, esos hermanos que comparten casa pero no invaden cuartos, y que se reúnen en la fiesta ofreciendo sus propuestas desde su perspectiva musical, bifurcada hacia vertientes distintas.

Chapinero es la localidad que acoge con mucho frío en la calle pero con el aire sofocante de un lugar pequeño pero igualmente atractivo como Natural Flow, que se funde en su ambiente principal bajo los designios de los teclados, algunos vientos, otros scratches, y especialmente las voces reggae que se consagran al mensaje pacífico, al llamado amoroso y a la protesta vocal sin la intervención del puño, solo de la sabia palabra. Los ánimos van creciendo al ritmo de las horas y la medianoche rompe en el parto de un nuevo día de julio para invocar las cuerdas vocales en escenario, que lograrán imponer su ritmo en la diminuta tarima del sábado.

"Fuego Babylon" va calentando el lugar con Sista Rastalina

Un line-up conformado por el ensamble básico en ritmos reggae donde bajo, teclado, guitarra y batería son los primarios, y los aderezos los brindan una corista femenina y un saxo que inclina la cadencia hacia el rock-steady. Son los elementos que hacen el cuerpo sonoro que propone Sista Rastalina, una mujer que lleva tiempo de conocer los aires y las texturas de este ritmo afro desde sus épocas con una de las bandas femeninas pioneras en el país, Inity, y que con el paso de los años ha ido madurando su propuesta hasta darle el matiz deseado e iniciar el afianzamiento de la movida reggae de las mujeres en Colombia .

Entre rojos y naranjas sobresale el verde de Rastalina

No es muy compleja la puesta en escena, la sencillez y la cordialidad son las vértebras principales del uso del escenario, la voz nítida de Catalina Vargas -nombre de pila de Rastalina- se sumerge tranquilamente entre el wah wah de la guitarra, algunos pasajes funky del bajo y los soplos caribeños del saxo, y sus tonos pueden fácilmente colarse entre melodías pop o exigirse hacia las intensidades del soul. De forma relajada, con un manejo sereno y lineal de sus fraseos, y haciendo siempre el llamado a Jah, esta Sista fraterniza con el público sin mayor problema, sintonizando la armonía sin algarabía ni lluvia de aplausos, pero con la cualidad de hacer entrar en atmósfera a todos los escuchas.


Un disco en el mercado llamado Redención es el protagonista del repertorio en vivo, y logran desfilar por allí con suavidad feliz "Conquerin Lion" y "Sin Ti", o con un poco más de intensidad "Fuego Babylon"y uno de sus más prendidos y sociales, "El Poder", en menos de una hora de presentación que bastó para divulgar su palabra reggae en aquel hacinamiento de almas que gozaron sin aspavientos el flow llevadero y reposado de una Sista Rastalina que, envuelta en su sudadera verde dejaba asomar el color sonoro de la noche, puro Jamaica transmutado en Chapinero.

La nómina original del Dub Killer Combo

Después del sosegado espacio femenino de apertura, viene el plato fuerte de la noche con digestión auditiva explosiva y el Dub Killer Combo, un conjunto de corrientes que ponen a desfilar juntos al dance hall, drum & bass, ragga muffin y obviamente al reggae, de la mano de la creatividad compositiva de Manu 'El alguacil', líder discreto de esta 'orquesta' afromestiza que se ha sabido desenvolver en la modernidad y ha logrado un sonido muy original, fresco, intenso y bailable. El Dub Killer llega para castigar los parlantes del Natural Flow a punta de sabor y energía.

Ras Jahonnan, una de las alternativas ragga en vocales

Todos son uno solo, pero cada uno aporta su cuota de hechizo musical: el canto lírico y la guitarra con 'El alguacil' y las combinaciones de ragga en las voces de Ras Jahonnan y Binghi -quienes tienen grupos aparte del Dub Killer, Natural Selection y Voodoo Souljahs-, la percusión y el misticismo de Ras Piña que impone toda la filosofía reggae en el asunto, y el respaldo rítmico en bajo, batería y los oportunos scratches del DJ Iandi Riddim que calientan la rítmica. Lo curioso del asunto es que no contaban en su nómina de la noche con tres elementos importantes en su line-up, DJ Santo, el rapero Al.Roc y el baterista El Duque, sin embargo los Killer no desentonaron para nada y sus relevos hicieron bien la tarea. Pura candela.

Un 'Alguacil' bien Killer


En su mayoría, el llamado al salto y a la exaltación son los ingredientes del Combo para mantener despierto y atento a su público, la dinamita que imponen las gargantas ragga muffin de Binghi y Ras Jahonnan son constantes y aquel traqueteo de la batería de estilo drum & bass es imponente mientras la gente se retuerce en euforia colectiva; solo hay que escuchar su ya clásico "Huye", el siempre brincable "Balística" o el dinámico "One Love". Y algunos momentos de más consonancia mística gracias a aquellos paréntesis tan interesantes que ofrecen las intervenciones vocales de Ras Pina y los dub que igualmente envuelven el ambiente. O la soltura más cercana al dancehall con el tremendo "Dancehall Killas" o al flow latino con "Quiero amanecer".




Un calor de infierno paradisíaco, un escenario en el que no es suficiente soportar tanta energía y se derrite ante semejante potencia, un público que se asfixia de modo placentero en el incandescente suelo subterráneo de la disco del sábado, y los arrestos físicos que exhuman sus últimos cartuchos con el toque final del Dub Killer Combo y su arenga de "Todo va a estar mejor", confirman que la noche accidentada de un sexto día en alguna semana de julio se justifica para adentrarse en una aventura afro que convierte un proscenio diminuto en una congregación de muchas almas que se entregan a la inevitable seducción que producen las esencias rítmicas del reggae y sus vertientes. El mérito para Jah y su simiente. Y la consigna es continuar con la frase de cierre del Combo durante el toque 'Fuera de control, pero mañana todo va a estar mejor'.