9 mar 2010

GANG OF FOUR - ENTERTAINMENT!


Ante el furioso paso de la comitiva de crestas, jeans rotos y la filosofía de un futuro inexistente, el comienzo del fin del punk se transmite a todos los rincones del planeta junto a los últimos días de la década del setenta. Londres regurgita sus últimos pasos brillantes en esta doctrina musical con el apabullante grito del London Calling de The Clash, y el himno de directa competencia por parte de Paul Weller y The Jam, "Eton Rifles", mientras en las tierras del Tío Sam los Dead Kennedys destrozaban la imagen política de California y vomitaban en el capitalismo salvaje. Son los cantos del cisne de un fenómeno social que creaba mella en todos los sectores.

Paralelo al glorioso final de la era punk, se suscitaba alrededor su sucesor generacional en fuerte competencia con el new wave: El post-punk, que aún tenía entramados sociales en sus líricas para arreglar algunas cuentas pendientes que el punk no pudo concretar, pero esta vez con otros ingredientes. Amenos y con coqueteos al new wave como A Certain Ratio y Magazine; algunos mucho más oscuros y difíciles de desentrañar como The Cure o Siouxsie and The Banshees; existencialistas que pesaban sobre muchos jóvenes de la época que se atrevieron a pensar en ellos mismos, como les pasó a Joy Division o a Gang of Four.

LA PANDILLA DE LOS CUATRO


Leeds es una ciudad inglesa con lana por montones, así como de formación académica casi excelsa. Muchos universitarios de 1979 se reunían a debatir sobre el hombre, sus enajenaciones, sus políticas y sus aberraciones. La escuela neo-marxista de Frankfurt fue influencia clave en dos inquietos jóvenes, Andy Gill y Jon King, que querían transmitir todos los ideales heredados de Marx, Adorno y Godard en canciones. Pero la pandilla debía ser de cuatro y no de dos, por lo tanto el complemento vino con Dave Allen y Hugo Burnham.

Cada uno cogió instrumento y acordó llamar a la banda Gang of Four en honor al combito de chinos que hizo estragos en el Partido Comunista durante la revolución cultural del amarillo país. Basados en el movimiento del situacionismo como táctica en sus letras, emprendieron el camino de cambiar la visión del mundo con nuevas palabras y con una filosofía marginal que entraba a compartir litera con el existencialismo. Y muy inteligentemente decidieron escribir sobre ideas.


LA GUERRA COMO ENTRETENIMIENTO

Para septiembre de 1979 en Old Kent Road de Londres se materializa el primer disco de la pandilla, con una consigna muy clara en su título: Entertainment! No como material de consumo para el ocio en general, sino como una crítica abierta a la guerra y a los medios de comunicación que venden la sangre y el dolor ajeno como material de esparcimiento. Y con el legado de protesta que les ha dejado el punk, los cuatro de Leeds se encargan de darle un toque sensible y filosófico al asunto de la realidad mediante letras brillantes y momentos puntuales de la historia para sentar voz de reflexión y demanda con su propuesta.



Entre toda la camada de bandas post-punk, tal vez la más política fue Gang of Four, y si no que se hable de su carátula, un trabajo artístico en el que un vaquero y un indio se estrechan la mano mientras la gráfica es rodeada de un texto que literalmente dice: 'The indian smiles, he thinks that the cowboy is his friend. The cowboy smiles, he is glad the indian is fooled. Now he can exploit him'.

Y si vamos a la agitación de la protesta, hay que escuchar el primer tema del álbum, "Ether", con dicientes punzadas al gobierno de Irlanda del Norte, donde se encargaban de aislar a los prisioneros políticos en la cárcel de Maze en una categoría llamada SCS (Special Category Status) en unas construcciones siniestras de tortura y reclusión llamadas los H-blocks. Ante la discriminación y el maltrato, los afectados comenzaron a desaprobar su condición al no ponerse la ropa de dotación que daban a los prisioneros y preferían cubrir su cuerpo desnudo con sábanas blancas. De allí el 'White noise in a white room' que tanto cantó de forma herida Jon King, mientras la guitarra cortante de Andy Gill va subversiva, despidiendo el éter del disgusto por la injusticia.

Y la letra que perturba con hastío continúa en otro corte bélico como "Guns before Butter", cuerpos obligados a pelear, a eludir balas o a convertirse en organismos de pólvora incandescente: 'All this talk of blood and iron is the cause of all my shaking'. No sólo la voz sufre repugnancia por el tema, la guitarra se desgañita en alaridos de caos conformando una propia guerra de cuerdas con bombardeos inconformes en sus riffs, en tal vez el tema más noise del LP.

Pero el referente teñido de sangre en la lírica se sintoniza en el "5.45" , la hora de las noticias en un canal inglés , que exponen la brutalidad y el amarillismo del mass media que confortan a un público que no tiene que vivir los rigores y el dolor de la guerra, un televisor que vende violencia sin ningún remordimiento mientras el televidente la consume junto a las crispetas de la mesa de centro: 'Guerrilla War struggle is a new Entertainment'. Una sentida denuncia muy punk sobre la guerra en Centroamérica a finales de los setenta, especialmente en Nicaragua, país que en 1980 sería centro de atracción del disco Sandinista de The Clash.


LAS OTRAS VISIONES

Aparte de contar con una guitarra que parece cortar lo que se le atraviese, por los riffs de furia metálica de Andy Gill, era muy importante el ensamblaje que lograban entablar Dave Allen con su bajo muy funky y una batería magistral de Hugo Burnham, que parecía sincopada pero curiosamente trabajando a perfectos 4/4, con un sonido muy particular que involucraba esa transición de la agresividad punk a los matices alegres del new wave, algunos coqueteos con el reggae, y una clara influencia del actual disco-punk que propone gente como The Rapture o LCD Soundsystem.


De hecho, el tema "Not Great Men" debería ser el himno disco-punk de la década anterior, pues no existiría para nada algo como lo que hace The Gossip, o un "The Devil" de The Rapture sino fuera por esta deliciosa pieza de bajo y guitarras funk, que con rabia instintiva nos desmiente la teoría de la construcción de la historia a través de los grandes hombres (Carlyle), cuando lo que se encargan de hacer es destruirla. Volvemos a la postura del situacionismo de nuestros amigos de Leeds, donde lo que parece correcto no lo es y buscan refutarlo.

Las otras visiones nos hablan de una capa de vidrio, encerrados sin poder participar del mundo real, "Glass" es puro inconformismo existencial que quiere ahogar rutinas y mirar qué hay de verdad detrás del cristal, en coros repetidos que llaman al cabeceo y en un intro que por momentos nos desplaza al "So you want to be a rock and roll star" de los Byrds. Sin embargo, los Gang salen bien librados por los constantes cambios de compás, bastante marcados por la batería.


MI AMIGO MARX

Varias de las interpretaciones líricas en la voz de King evocan al barbudo Marx y sus consignas en libros como El Capital o sus fechorías trascendentales junto a Engels. La formación académica de Frankfurt se hace transparente en una tesis dividida en varios episodios musicales, comenzando por "Natural's not in It", que de una vez nos remite a la alienación ante el capitalismo salvaje y sus perjuicios, además de la visión de que todo lo que se mueve debe ser un negocio: 'Economic circunstances The body is a good business'.

La guitarra-segueta de Gill sigue siendo muy ácida cuando acompaña los pensamientos marxistas de la letra de "Return the Gift" en una concisa pero clara consigna anticonsumista: 'It's on the market You're on the price list'. Y la alienación de estos cuatro tipos continúa desvirtuando toda 'ventaja' que le puede vender Occidente a un ser común y silvestre, como lo es el acceso a los medios de comunicación y a los titulares de prensa, donde la idiotez se presta para enredarse entre bikinis, promesas políticas o falsos reportes de bonanza económica , la tramoya de distraer al mundo y mantenerlo con los ojos cerrados en "I found that Essence rare".


Mientras se plasman los decretos cercanos al comunismo en las muy políticas letras de Gang of Four, su música se presta para convertirse en tremenda influencia para grupos del futuro. Si vamos a los ochentas, en algunos pasajes los Devo tienen ese tono hermético y cambios bruscos. Si nos vamos al 2000, cualquier Franz Ferdinand no puede negar que su sonsonete viene de atrás, cualquier Kaiser Chiefs tiene que aceptar cierta influencia, cualquier The Rapture tiene que reconocer que tiene un papá con nombre propio, con cuatro miembros y con un respeto profundo por el amigo Marx.

AMOR CON DESDÉN

A pesar de ser una banda con sangre muy política, el primer sencillo que decidieron publicar fue un tema aparte de la realidad social, y se centraba más en la lujuria. "Damaged Goods" es uno de esos grandes clásicos con sonido que perfectamente cabe en las cuotas radiales indie rock actuales, y que habla sobre el sexo sin amor, la forma europea de no aplicar sentimientos al asunto de las camas hirvientes y que corrobora el desencanto por las emociones por parte de King y Gill: 'The sins of the flesh are simply sins of lust'. Si hoy lo llegamos a escuchar en una emisora, es digna competidora de cualquier tema de Bloc Party o Editors, puro indie marca 1979.



Amor con desdén es la filosofía de vida que viene a estos 'post-punketos', pues todos los asuntos emotivos se convierten en trámites, como en la canción "Contract", que demuestra que las relaciones siempre son búsqueda de provecho por bienes y mas no por emociones, 'Is this really the way it is Or a contract in our mutual interest'. Nunca algo tan insensible sonaba tan compacto a nivel musical, ese situacionismo plasmado en notas de bajo muy definidas y en batería diestra es muy disímil de aquella triste creencia del amor como procedimiento notarial.

Una de las más interesantes piezas del trabajo es la canción de cierre, "Anthrax" es puro veneno infestado de feedbacks y drones, digno de los primeros experimentos de la Velvet Underground, puro ruido virtuoso que va contaminando el oído y lo va infectando con una cadencia oscurísima y fatal en post-punk en toda su pureza, perfecto caos que toma armas contra la gente que idealiza el amor y lo convierte en objeto de cursilería, grupos y cantantes melosos que empalagan de ensueño los latidos de las parejas y que vienen y van solo por amor. Los Gang of Four no juegan a esa ronda de color rosado intenso: 'Love I'll get you like a case of anthrax And that's something I don't want to catch'. Como quien dice, el amor es una enfermedad, y hay que sentir desdén por él...


COMO UNA MÁQUINA DE VAPOR



Para llegar a un relativo suceso en listados importantes en el Reino Unido tuvo que arribar una máquina de vapor sonora y plantarse en el Número 58 de las canciones del momento. Número 58! Su más grande éxito! Y se llamaba "At Home He's a Tourist" Con un ritmo efectivo que asomaba un Allen con bajo de color negro -que por momentos se confunde con la competencia musical de la época, el disco- , una cabalgata maquinada por el bombo y los tambores de Burnham, la guitarra siempre rechinante de Gill y la voz muy compatible de King, sonaba un post-punk pegajoso pero no por eso dejaba de ser reacio, y mostraba de nuevo su preocupación por la condición humana.

"At Home He's a Tourist" fue un tema apreciado por gente como John Peel y emisoras de todo el Reino Unido. Su permanente alienación se dejó notar de nuevo en las letras con rimas como 'At home he feels like a tourist He fills his head with culture He gives himself an ulcer'. A pesar de la enajenación de la lírica el grupo fue llamado para tocar en Top of the Pops con la condición de cambiar en el fragmento 'And the rubbers you hide In your top left pocket' la palabra 'rubbers' por 'rubbish', a lo que los cuatro pandilleros no accedieron y por consiguiente no volvieron a ser invitados para darse su pantallazo. Igual, ellos odiaban el mass media.


Un título muy diciente el de este trabajo, que arroja el repudio sobre la industria del entretenimiento y que revierte la imagen que producen los noticiarios y los medios como tal en el afán de proponer la carne humana despedazada y la sangre salpicada al lente como platillo principal a la hora del almuerzo del ciudadano promedio que mientras come patatas también come televisión. Con una actitud muy punk, pero con entradas de corte existencial y un poco más reflexivo y elaborado a nivel musical, los Gang of Four lograron crear un interesante producto no apto para la gran masa, pero sí clave para la comunidad que no quiere que la guerra siga siendo objeto protagonista en la franja televisiva de horario triple A.

23 feb 2010

LA REVUELTA DE NOCHE

Son muros que retoman su dureza después de la ola de calor veraniego -casi infernal- que invadió la urbe en estos días. Prestos a atender en medio de su impavidez el llamado de otras tierras que quieren confundirse en la escena nocturna, se arma una revuelta de noche gracias al sísmico impacto que puede causar un bombo que clama junto a la marimba de chonta las pilatunas del Pacífico.



La calle céntrica trémula por el cununo inquieto, la guadua coquetísima, la modernidad que se cuela y los coros pletóricos de voces negras en rostros blancos que se condensan en una argamasa de sonidos maravillosos, en un sancocho de pescado con sabor a gloria cantada, en un mar que se expande en un mínimo escenario y moja los oídos de los presentes con placer de agua armónica. Es La Revuelta que llega a cachetear los extranjerismos y a rescatar el currulao y los sonidos ancestrales de la marimba de chonta, con flirteos de actualidad, pero guardando las distancias.

Juan David, el cerebro tras la marimba

La percusión despierta a media cuadra en un llamado de cununo sentido y tenaz, con Andrés 'Turu' quien desbarata sus palmas en el ardor de los ánimos, mientras Juan David, como buen director, imparte la armonía con su genial marimba de chonta, lenguaje propio de la negrura del oeste colombiano. Y poco a poco se van adhiriendo los ingredientes que revolucionan el ambiente con los toques de modernidad que requiere entre guitarra, bajo de seis cuerdas y batería.

Andrés 'Turu', manos de pasión

Falta la incursión del bombo soberbio compartido entre 'Turu' y la negrita María, el a veces sofísticado, a veces apasionado clarinete de Felipe, y la música se hizo. Pero el verdadero escalofrío de beneplácito se produce con la entrada vocal de Verónica y Ailín, poderosas exponentes del cantao Pacífico que nos recuerdan que en el folclor está el sabor, y que la tradición pesa tanto como las maravillas de la tecnología, no hay desmerecimiento alguno. Entra todo el grupo a remover recinto de blancos que anhelan todo lo que a los negros les sobra...



Y la mixtura, el amasijo, la mezcla, el potaje, el revuelto, la Revuelta de sonidos se toman el inicio del año para emprender un viaje magnífico por todo el repertorio envuelto en dos discos dignos de mostrar en cualquier exposición de World music: Agua, que con el peso de grandes reseñas y tener precedentes de levantarles posiciones privilegiadas en el festival Petronio Álvarez, es protagonista indiscutible. Y su más reciente producción Marimba Urbana, recién desempacado de un 2009 marcado por la recesión pero aderezado con la creatividad que el lejano manglar puede inspirar en un colectivo listo para el rescate en medio de tanta incertidumbre.


Ailín y Edwin, juntos en La Revuelta

Se sacude la guasá mientras Ailín imparte aquel alarido magistral en "El puente del piñal" y las vibraciones de la chonta se transmutan en el portentoso elíxir de la eterna sabrosura; la bella Verónica hace contrapeso con una especie de hermosa ronda infantil que está manchada con orgullo de oceáno en "El cangrejo"; el clarinete muy coqueto muy decente acompaña el efecto narcótico que produce Ailín cuando muy sentida canta "Mandrágora"; la sabrosura que quiere imprimir tremendo sancocho de pescado después de que se consiga el repuesto para "La Oya", un platillo delicioso servido con una que otra corchea; y la magia de Juan David con su estupenda interpretación de la marimba de chonta para que todos puedan cantar y saborear "El chontaduro". Todos ellos en complicidad de 'Rede', el MC de la noche que entre amores y odios, le pone flow al asunto con fraseos de hip hop a lo Chocquibtown, que no convence mucho, pero que por momentos destila un par de momentos brillantes.

La bella Verónica canta "Cocorocó"


Toda una revuelta de noche que pone a vibrar almas sin contar y que nos pone a pensar una vez más sobre las ventajas que nos ofrece una patria tan variopinta como la nuestra, con aquel encanto de lo autóctono, con aquel rescate de lo propio, con aquella valoración de nuestras raíces reflejadas en bombos golpeadores, marimbas de chonta, cununos y coros de salud invulnerable que permiten demostrar a las nuevas generaciones que la verdadera Revuelta musical se encuentra dentro de nuestros rincones sin llegar a nacionalismos, y que el espectro que cubre nuestra tradición es más amplio que cualquier noche de extasiado tambor y guadua.



12 feb 2010

MOTT THE HOOPLE- ALL THE YOUNG DUDES


La fauna musical de comienzos de la década del setenta se debatió entre los gustos por lo excesivamente artístico y dedicado como el rock progresivo que dio campo abierto a todos los virtuosos musicales de la época, y el descaro y la sinceridad sin tapujos del glam que dio abrigo a los liberados sexuales y a los amantes del glamour y el terciopelo como prenda indispensable.


El año es 1972, y entre los reyes de la escena londinense se ubicaban escandalosos con facha como T-Rex, los dinámicos Slade o la refinación de Roxy Music. Aunque el impacto más alto lo causaba un David Bowie transformado en un alter ego de caracter galáctico y andrógino con el nombre de Ziggy Stardust. Dominante en listas y consolidado como personaje clave en el mundo del glam, fue crucial su desempeño en el éxito que avecinaba para otra banda inglesa exponente del género, Mott the Hoople.

DE LA MANO DEL DUQUE

Estos inquietos fans del glamour oriundos de Herefordshire vienen con cuatro álbums a cuestas, pero un éxito leve, frustración por no tocar las estrellas con su música y una inminente separación. Pero David Bowie insistía en el potencial de los cinco Mott, y se ofrece a cederles una composición de su autoría, "Sufragette City". Ellos cabecean, cavilan, reflexionan, pero No es la respuesta. Bowie, terco entre los testarudos, les pone en la mesa "All the Young Dudes". La letra y la posibilidad de una luz entre las tinieblas de la pana oscura sin futuro finalmente les hacen dar un Sí con algunas dudas aún.

Lo que nunca se llegaron a imaginar Ian Hunter (vocales), Verden Allen (teclados), Mick Ralphs (guitarra), Pete 'Overend' Watts (bajo) y Dale 'Buffin' Griffin (batería) es que el acoso de su excelencia Ziggy Stardust y sus Arañas Marcianas iban a suscitar un repentino suceso en el Reino Unido, con un sencillo publicado en julio de 1972 y con una directa casilla 3 en listas. Las botas de plataforma y la purpurina cobraban un atuendo feliz.


El sencillo "All the Young Dudes" es un verdadero manifiesto glam que habla sobre la revolución sexual, la libertad de juventud y el deseo de no morirse a los 25 años sin haber removido las entrañas de la sociedad desafiándola con glamour, buen sexo, y obviamente unas guitarras que patrocinen el desmadre de los setentas. El Duque Blanco David Bowie cumple con el cometido de crear un himno generacional y tocar el saxo (y tocar el sexo), mientras los músicos se encargan de generar el aire de grandeza entre un teclado que predica junto a la voz de Hunter y los aplausos y coros que buscan divulgar la palabra cual sermón de iglesia: 'All the young dudes, carry the news'.

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Ese fue el punto de partida para el trabajo titulado de la misma forma, All the Young Dudes, con nueve piezas definidas en la marca del glam que no tenían nada que envidiar a un Gary Glitter o a un T-Rex, ellos eran la banda del momento en el movimiento musical y fue su estreno con el sello Columbia, con el patrocinio y producción de David Bowie durante el desarrollo del LP. Fecha de lanzamiento: septiembre ocho de 1972, fecha que no podrán olvidar Hunter y sus muchachos.

Lo curioso del asunto es que el trabajo abre con un cover: Desde la penumbra maravillosa del underground proviene el tema de culto "Sweet Jane" original de Lou Reed y su Velvet, esta vez con un poco más de velocidad en la andanza de sus tres acordes básicos y una voz de Hunter que en varios momentos se confunde con la nasalidad de Bob Dylan. Pues más curioso aún, timbre folkie con facha glam haciendo versiones de rock underground...

TECLAS FINAS Y PERVERSAS

Siempre el teclado de Verden Allen es ingrediente que brinda finura a las composiciones de Mott the Hoople, se percibe bastante en los fraseos glamorosos de "Momma's Little jewel" mientras las alusiones sexuales y la frescura musical se desinhiben entre compases. Entretanto "Soft ground" envenena las teclas con efectos y algo de wah wah en una canción que es digna heredera de los juegos melódicos de Ziggy Stardust, la composición de Allen desfila en la incomprensión, en el piso frágil que debemos caminar en la vida, y en la diferencia marcada que antepone la sociedad ante semejantes mechudos con pinta estrambótica, quienes siempre serán tachados como antisociales por los abuelos.


Y una de las delicias del trabajo que juega lentamente con la perversión es "Sucker", sexo sin prejuicios que se exhibe en una cadencia seductora; Hunter, Ralphs y Watts exponen esa suciedad lasciva con todo el glamour posible: 'All I could hear was a voice give me more more more', 'My baby call me when she want a tale', en un juego constante de palmoteos sado en la percusión y una guitarra acústica que se acerca a lo virtuoso en pleno bacanal, y un saxo en segundo plano que incita a la lujuria de purpurina.

EL HOMBRE DE LOS LENTES OSCUROS


La fuerza creativa y la marca poderosa en Mott the Hoople la tiene en gran parte su vocal Ian Hunter, siempre con sus gafas oscuras y su posición heterosexual entre tanta ambigüedad, un enigmático hombre que esconde sus ojos en el escenario y exhibe su dylaniano timbre en casi todos los tracks. "Jerkin Crocus" es un despliegue de rock and roll sin prejuicios, provocador y altanero por parte de Hunter: 'I know what she want just a lick of your ice cream come I know what you say pappas in bed well hey hey hey'.

Pero así como se desboca en sus referencias netamente libidinosas, hace un interesante contrapeso en la canción de cierre del álbum, "Sea Diver", un profundo lamento de piano y voz que va creciendo con arreglos orquestales y que podría caber mejor en un Berlín de Lou Reed que en un trabajo propio: 'Something comes and something goes and something dies before it grows'. Hunter se ahoga en un clamor que lo hace tan humano, despojado de todo maquillaje y carga sexual.

CUERDAS DE SEIS MINUTOS


Mick Ralphs es el segundo al mando en talento, y gracias a sus riffs adecuados y su tratamiento de las cuerdas hace un sonido compacto. Es responsable de los casi siete minutos del segundo single del grupo "One of the Boys", con infección sabrosa de guitarras rockers y una buena base de bajo, tan rudo como la cerveza de media tarde y tan gregario que es necesario escucharlo entre amigos para corear 'I'm just one of the boys I'm only human so I ain't got much choice' y cabecear con el final caótico de dos minutos entre instrumentos furiosos.

Por otro lado, se aventura a tomar el micrófono y explayarse con la voz en "Ready for love/After lights", otros seis minutos y un tanto que tienen la postura interesante de combinar cuerdas acústicas y eléctricas en el estudio, buena mezcla que halaga los métodos de producción y que enaltece las virtudes del glam como género, pues el trabajo de los músicos en este tema es impecable, además de no ser tan complejo sino que lleva la cadencia de forma oportuna, envenena con los gritos de Ralphs el momento indicado y puebla el ritmo con versos iniciales que van creciendo de forma paulatina y que los deja listos para el amor: 'Give it to me you know what I'm talking of'.

El libro de Willard Manus que narraba la vida de un perezoso adicto al juego llamado Norman Mott fue la inspiración para el nombre de este quinteto, que después de intentar -sin pereza- conseguir el éxito, a la quinta llegaron a la vencida con este ya clásico trabajo de rock and roll y que tuvo el chance de divulgar su palabra a través de las estaciones de radio en Inglaterra, y que ha logrado convertirse en uno de esos ejemplares de culto que muchas generaciones aún no han logrado apreciar, pero que, en un golpe de suerte de emisora tal vez logre captar todas las emociones y las ganas de liberar al mundo de 'All the Young Dudes'.

28 ene 2010

LA MATEMATICA ATREVIDA DE GONDRY



La transgresión tierna, el trucaje barato en euros pero elevadísimo en su valor artístico, las ideas revueltas en licuadoras que producen zumos de creatividad abrumadora, esa genialidad que chispea solamente en cerebros de única naturaleza, un Michel Gondry proveniente de Versalles con el mejor propósito del despropósito inicial y de una matemática perfecta final que ha regalado el mundo los más hermosos, surrealistas y enredados artificios visuales que terminan en historias con corazón, osadía, pero especialmente con la dosis de inocencia infinita que puede con todo y con todos, un niño gigante y terrible del audiovisual.

La inquietud viene desde los ochentas con sus propuestas animadas en los videos musicales de su agrupación Oui Oui, sentido del humor pronunciado, una agitada atracción por el stop motion y un candor mórbido son los ingredientes que se vislumbran y que se van a mantener a lo largo de su carrera. Esto, en combinación con sus primeros cortos, germinal netamente francés.

Luego, viene su relación duradera y experimental con cuanto videoclip se le atraviese y en los que cabe renombrar sus camiones gigantes y simios dentistas con Björk, sus coreografías de perfecto cálculo en tempo y encuadre con Daft Punk, sus juegos de tiempo entre reversas y forwards con Cibo Matto, sus manos gigantes y desequilibrios oníricos con Foo Fighters, el bullet time que patentó The Matrix pero que viene originalmente en Like a Rolling Stone de los mismos Stones, su juego de stop motion en un universo de lego con los White Stripes, y su matemática atrevida de beats que producen casas, postes y fábricas con los Chemical Brothers, en un innumerable repertorio de proposiciones que son deleite de ojos y ejemplo de ingenio para cualquier realizador.



Los cortos también son parte de su itinerante recorrido por el audiovisual, donde se recuerdan especialmente One Day (2001) - A quién se le puede ocurrir tener diálogos y convivir con su propio excremento?-, Pecan Pie (2003) con un Jim Carrey que se cree Elvis cantando encima de una cama rodante, el super hit en Youtube del enigma del cubo Rubik resuelto por la nariz del mismo Michel, y Tokyo! (2008), una historia compartida en experimento en conjunto con los directores Leos Carax y Bong-Joon Ho, y que proponen visiones de la ciudad a partir de tres relatos diferentes, y en el que Gondry se involucra en mundos tenebrosos por parte de una pareja que recorre la ciudad especialmente de noche, una inventiva que se forja con la influencia de propuestas como Paris Je t'aime (2006).

Y ni se diga la cantidad de comerciales: Jeans perfectos para cargar condones (Levis), los hermosos trazos marcados en el cielo con el avión de Air France, toda la descarga de cien películas de acción en un minuto con el reflejo del cristal de Smirnoff, el incesante vaivén para capturar el momento perfecto en el frenetismo de una ciudad que no deja de moverse (Polaroid), y las innumerables técnicas que usa como director audiovisual para condensarlo en códigos binarios y las comodidades que brinda la tecnología de Hewlett Packard. Agrega marcas de autos, bebidas hidratantes, ropa deportiva y muchos dólares para pagar campañas y allí estará de nuevo atacando el talento descomunal de Gondry.


En todos los campos que ha explorado el Asombro es el ingrediente a introducir en su esencia, y en los largometrajes no puede ser la excepción. Junto a otra luminaria de los guiones como es Charlie Kaufman emprendieron el camino de la creatividad cinematográfica juntos en el primer intento como equipo.Lamentablemente en Colombia no circuló en cartelera el primogénito en cine de su carrera, Human Nature (2001), una comedia que juega con la teoría de la evolución y que involucra un científico que juega con ratones de laboratorio para que aprendan a usar los cubiertos de mesa (Tim Robbins), una mujer con más pelo que Robin Williams y que decide vivir de modo silvestre (Patricia Arquette), un personaje con actuación no deprimente mas si de primate (Rhys Ifans), y un continuo debate hilarante entre la civilización y el salvajismo en el que a final de cuentas no se sabe con cual convenir en este mundo de desmesurada tecnología, normas impostadas, pero imponente instinto de genocidas que luchan por tierras que no les pertenecen y que sucumben al delirio del sexo desbocado sin razonamiento
de ninguna índole. Nunca sabremos si en verdad somos seres racionales...


Para el 2004 las cosas andaban más claras y se vieron beneficiosas entre Kaufman y Gondry cuando salió a la luz Eternal Sunshine of the Spotless Mind, una película que el gran público reconoce y que es aceptada tanto en medios intelectuales como en el mainstream. Nos vamos a un campo de tono sentimental, donde las memorias del ex-novio(a) son motivo para usar una máquina para borrar recuerdos y para enfrentar una nueva realidad sin dolores que van de la cabeza al corazón.

El trabajo en equipo tanto en dirección como en guión, son impecables. Un Jim Carrey no tan expresivo como en sus acostumbradas comedias nos sorprende con su inocente catálogo de no ser tan 'nice' y usar su histrionismo en el momento adecuado, en especial en las escenas de infancia y juventud; está Kate Winslet con un cabello que pasa por estaciones de colores y que muestra su cambio de ánimo constante (debe ser geminiana) y que le valió nominaciones múltiples a premios de Academias de distintos círculos; y los dos están envueltos en un cosmos de memorias que pueden ser parte de cualquier álbum de parejas en un perfecto antagonismo impulsiva-reservado, eufórica-melancólico, pero que cuenta con el juego cerebral de la máquina Lacuna que se encarga de no dejar rastro de recuerdo alguno. Aquí comienzan los viajes mentales henchidos de toques surrealistas que tanto le gustan a este director francés.

Una cama en plena playa de nieve, con Joel y Clem a bordo

Y evidentemente los recursos visuales son geniales, el blur o desenfoque en muchas ocasiones interpreta perfectamente los recuerdos que se esfuman, las luces que acompañan a Joel en la librería y se van apagando a medida que él entra al apartamento de Rob, el manejo de la perspectiva en la cocina donde Clementine se ve gigante y Joel diminuto debajo de la mesa, las demoliciones digitales de personas, construcciones y ambientes, y los constantes cambios de locación, de interiores a la playa, al bosque, al apartamento e incluso a pasajes de oscuridad total donde el protagonista buscaba mantener el mínimo recuerdo de su amada. Además del recorte que con su terrible juego de temporalidad confunde la realidad con el recuerdo y al futuro sin memorias con el pasado cargado de ellas.

Escenas por recordar: El tierno desarrollo de una reconquista en el congelado río Charles, aquella calidez entre el hielo ahogado; el parcial escondite de Clem y Joel en el lavaplatos que les sirve de jacuzzi cerebral, el involuntario asesinato del pajarito en la infancia del protagonista y el rescate de Clementine ante las burlas de sus amiguitos, y obviamente los pasajes de la playa, inicio y final de una relación que el azar ha permitido una segunda oportunidad después de verlos despertar en la cama ante la arena, después de la destrucción de la casita a la orilla del mar, o después de su juguetona intención de gozar de amor frío en temporada de invierno con nieve de trópico, donde el primer recuerdo de la relación es el último en borrarse, pero donde queda la clave del futuro encuentro en Montauk.


Clementine se pierde en la oscuridad del olvido

Abelardo y Eloísa es la obra magna de Alexander Pope que da bautizo a la frase titular de la película: ¡Qué feliz es la suerte de la vestal sin tacha! Olvidarse del mundo, por el mundo olvidada. ¡Eterno resplandor de la mente inmaculada! Cada rezo aceptado, cada antojo vencido. Y entre las frases célebres que se citan en la película cabe anotar otra de Nietzche que dice 'Benditos son los olvidadizos: Les ganan la batalla hasta a sus errores'.

Básicamente la película nos llama a la inevitabilidad de la evocación, de pertenecer sin otro chance a un pasado que se logró construir con decisiones, de un desamor que alimentará futuros amores y de una temporalidad inexorable que nos recuerda nuestra condición de humanos que sienten, aman y se decepcionan, y por más amnesias preparadas o involuntarias que lleguen, la construcción de nuevas memorias son ineludibles. Así Joel diga que 'Todo se desmorona, te estoy borrando y soy feliz', se comprobará que no podemos dejar de ser amigos del pasado, así sea tortuoso, bien lo dicen los abuelos 'Todo tiempo pasado fue mejor'.


Los juegos surrealistas de Michel Gondry casi siempre han sido cómplices de sus atrevidas creaciones, y su segundo largo lo pone aún mas en evidencia con esta influencia. La Ciencia de los Sueños (2006) es un vaivén continuo entre la irrealidad onírica y los pies en tierra. A veces pareciera que Michel se levantara inmediatamente después de cada sueño y lo grabara en una recorder para acometer alguna nueva fechoría visual. Esta vez, él se tomó la osadía de escribir la historia y dejar descansar a su compañero de pilatunas Charlie Kaufman.

El reparto se concentra en la inocente imagen de un niño grande interpretado por Gael García, quien es Stepháne, artífice, amo y señor de la televisión fantasiosa de cartón que logra justificar de forma didáctica la ejecución de los sueños y algunos fenómenos cerebrales como el Azar Paralelo Sincronizado (dos personas sin planearlo se mueven para el mismo lugar), o el Movimiento Rápido del Ojo (R.E.M. en inglés) que determinan las fases profundas del sueño. Su compañera en elenco principal es la delgada pero fina cantautora Charlotte Gainsbourg, quien encarna a Stephaníe, amante de las maquetas y del imaginario, vecina de Stepháne que acolita muchas de sus ideas y termina naufragando en un mar de irrealidades creadas por él para darse cuenta que no puede amar a alguien en sueños y que lo espera en alguna de las esquinas de su propia realidad.

Aquí el protagonista principal es el estado del sueño, en el que los recuerdos del pasado, las ansiedades y las reconstrucciones de algunas frustraciones son un sancocho que es plato de deleite durante todo el film, con una confusa separación entre el mundo real y el onírico, donde Stepháne nos sumerge en galaxias de cartón y celofán, domina su empresa, se monta en su compañera de trabajo, despide a su propio jefe y evoca continuamente a Stephaníe.

Las manos de Stepháne en sueños le pesan tanto como su trabajo


Recursividad es la palabra en esta ocasión, pues se ven puestas en escena muy bonitas a partir de materiales de maquetas de bachillerato con cámaras de cartón y cubetas, cortinas de baño, pisos en vinilos, teleprompter de marcador y papel y nubes de algodón que recrean todo un universo paralelo que hace fuerza por obtener el amor de la vecina y que logra cumplir con todos los designios que dentro del alcance humano es tan difícil conseguir.

En general las mejores escenas son las de los sueños, con Stepháne y Stephaníe montados en los teleféricos de esquí en nieve de celofán, con las máquinas de escribir arácnidas que mascullan tratados y cartas estúpidas, con las máquinas de afeitar que se convierten en monstruos postmodernos y aceleran de forma exagerada el crecimiento del pelo, con jacuzzis empapelados de transparencia y una asistente de oficina libidinosa, vuelos de agua aérea y pájaros de lana, la desastrología inminente de edificios de cartón que van y vienen por el inminente sismo de alguna emoción de Stepháne, y el beso ansiado en campo nevado que se transmuta en una realidad de pies congelados en una nevera, hasta que finalmente la pareja de románticos soñadores cabalga en su pony dorado buscando en el mar el idilio eterno.

El ansiado pony dorado, animal clave en el idilio


Un romanticismo ligado directamente a la idealización del ser amado a través de los pensamientos sueltos , con el entusiasmo de un niño que solo ansía un poco de afecto, con la franqueza inocente del morbo que viene sin provocarlo, con la idiotez que se refleja cuando no le puedes decir a una chica que le gustas, con el enamoramiento inicial marcado en sueños y el deseo profundo de que se vuelva palpable, todo a través de los dibujos, las maquetas y las visiones de un Stepháne que asegura que 'El azar es muy difícil de lograr'.

Igualmente la creatividad no deja de ser un elemento importante dentro del film, y aquí el deseo de Stepháne por ser inventor y su máquina de devolver un segundo y su telepático modo de adivinar las cartas lo hacen un espléndido creador de ideas pero un fracaso como un ser aterrizado, mientras Stephaníe, a pesar de su caracter romántico es mucho más centrada y segura, y en la mitad está la personalidad de Guy (Alain Chabat), compañero de trabajo que tiene continuos ataques de espontaneidad morbosa, quien es creativo en el campo sexual pero no le da pie ni a un sueño para hacer evocaciones, de hecho, en una de las escenas de la película se deshace de la cajita mágica que engendra sueños en NTSC: la tele.

El mar de celofán, tan romántico como imaginario

El espíritu de inocencia romántica es entusiasta en el guión de Gondry, que puede pecar por hacer una especie de autobiografía disimulada que logra fabricar tanto ensueño en película, y que termina por hacer una elaboración fabulosa de amores encerrados en el infinito de mares de celofán y nubes de algodón.


Para el 2008 la aventura del director francés regresa con más comicidad en Be Kind Rewind (llamada en Colombia Originalmente Pirata y con poco bombo comercial), en un filme totalmente dedicado a desmentir los efectos especiales que pasan por el 3D y la parafernalia digital, y a jugar un poco con la nostalgia del formato VHS y el tratamiento de los filmes con la recursividad sin necesidad de solicitar grandes presupuestos ni matizar complejidades y distorsiones de guión al mejor estilo retorcido de su amigo Charlie Kaufman (aunque sería bueno que trabajaran juntos de nuevo), sino a partir de la sencillez y el ingenio.

El relato de una videotienda donde sus cintas son magnetizadas y para no caer en quiebra o quedar en evidencia Mike, su administrador a cargo (Mos Def) y su mejor amigo Jerry (Jack Black, tal vez el mejor fastidioso entre los actores) conciben grabar versiones 'alternativas' de las películas que por lo general rentan, con tan buen resultado que el negocio crece de forma imprevista y se convierte en un sitio que termina congregando toda la comunidad e incluso gente que viene de otros pueblos del estado.

Jack Black y Mos Def hacen remake de Cazafantasmas


Aquí vienen a jugar dos elementos muy importantes para el film: El primero es la nostalgia, encarnada en el dueño de la videotienda, Mr. Fletcher (Danny Glover), quien inventa el relato ficticio de vivir en la casa en la que nació el legendario músico Fats Waller, y que trabaja al estilo antiguo con VHS haciendo también honor a los administradores que saben lo que rentan y que aman el cine tanto como su vida misma. El segundo elemento es la creatividad a partir de un bajo presupuesto, donde Mike es el encargado de ponerle la chispa a la dirección de sus películas 'suecadas' con toda clase de trucos caseros que divinamente se pueden mostrar en ferias colegiales, o que pueden hacer parte de juegos de adolescentes con algo de talento.

Y tal como el estudio televisivo de sueños de Gael García, Michel Gondry ataca de nuevo con una puesta en escena impecable basada en baratos materiales: Una versión de Los Cazafantasmas con guirnaldas, trajes fabricados en papel aluminio, libros voladores que se sostienen de ganchos, trucos de cámara como girarla para dar impresiones de un King Kong escalando o de un Egon bajando la barra de cazafantasmas, puños y patadas recreados en audio con scratches de tornamesa, disfraces y fondos en telas coloridas para ambientar El Rey León, chatarra y artículos domésticos como parte del armamento de Robocop, maquetas de ciudades a escala que se incendian y otras que en plano cenital parece que crearan un vacío, combates de box con guantes en bolsas de basura, juegos de profundidad de campo, efectos de corte directo donde antes andaba el fantasma y ahora no, pizzas convertidas en raudales de sangre después de los disparos, el uso del nightshot para grabar escenas nocturnas y neveras convertidas en el HAL de 2001 Odisea en el espacio, son tan solo algunas de las argucias visuales premeditadas por este niño terrible de la puesta en escena que no necesitó de una historia demasiado brillante para deleitarnos con algo que muchos cristianos sueltos hubieran querido hacer, versiones propias de sus cintas favoritas.

Una versión particular de Robocop

La esperanza y la unión son los valores a seguir en esta labor titánica de crear más adelante la vida y obra del inspirador del filme, Fats Waller. Una simple tienda de videos forja una tarea que involucra una comunidad entera que a través de esfuerzos voluntarios, con sentido del humor y con toda la disposición logra finalizar su propia película, un ejemplo que muchos barrios del continente podrían seguir con otros quehaceres sin tanto aspaviento, sin tanto protocolo y especialmente sin cultivar aquella envidia consumista que nos tiene relegados a un apartamento sin vecinos y a carecer del sentido de la alianza limpia.

Una vez más, Michel Gondry nos regocija con el paso de la simplicidad a la genialidad.

Como proyectos para el año en curso parece ser que tiene próximo el lanzamiento de una versión en pantalla grande de El Avispón Verde, y para el año siguiente otro retorcido conato de confusiones poco cotidianas de dos científicos locos en Master of Space and Time, como a Michel más le gusta, confúndenos con humor y nos tendrás en tus manos...

Y pues qué mas se le puede pedir a un director de videos musicales, comerciales, cortos, largometrajes, documentales y hasta escritor de sus propias historias? Esta sobredosis de talento proviene de una matemática atrevida que rompe con la lógica de un metodismo premeditado y se lo deja a los números espontáneos, el cálculo impredecible que se convierte en clave de perfección, la ecuación inexacta del genio que la vuelve insuperable, el juego de disfunciones magníficas ideadas por un francés que nació para deslumbrar al mundo con un estilo visual inconfundible y con un legado que ya no cabe en el anaquel, la magia surreal y poderosa que transmite con la imagen este subversivo sin técnicas tradicionales, que le gusta jugar siempre con el equipo de la novedad, la osadía audiovisual que expele arte por todos sus flancos.